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CRÓNICA
Berlín, 1 de julio de 2026
CHILE VUELVE A SENTIR LA FUERZA DE LA TIERRA: UNA CADENA DE SISMOS RECORRIÓ EL NORTE, EL CENTRO Y EL SUR DEL PAÍS
Entre el domingo 28 y el lunes 29 de junio de 2026, Chile registró una sucesión de movimientos sísmicos desde el altiplano de Antofagasta hasta la zona central y el sur. El evento más destacado del día 28 alcanzó magnitud 4,2 cerca de Socaire, mientras la jornada siguiente volvió a concentrar actividad en Ollagüe, Socaire, Antofagasta y Bahía Mansa. No se informó una catástrofe, pero la tierra volvió a recordar que la prevención sísmica no puede abandonarse jamás.
La tierra volvió a moverse bajo Chile durante las jornadas del domingo 28 y el lunes 29 de junio de 2026. No se trató de un único terremoto destructor ni de una emergencia nacional, sino de una sucesión de sismos de baja y moderada magnitud registrados en distintas zonas del territorio, principalmente en el norte del país.
Desde Socaire, Ollagüe, Calama, Pica y Antofagasta hasta sectores cercanos a Parque Fray Jorge, Rancagua y Bahía Mansa, los instrumentos del Centro Sismológico Nacional volvieron a documentar la actividad permanente de un país ubicado sobre uno de los bordes tectónicos más activos del planeta.
EL MOVIMIENTO MÁS DESTACADO DEL 28 DE JUNIO ALCANZÓ MAGNITUD 4,2 CERCA DE SOCAIRE
El principal evento informado durante la mañana del domingo 28 ocurrió a las 07:26 horas. Alcanzó una magnitud de 4,2, tuvo su referencia geográfica a aproximadamente 60 kilómetros al este de Socaire, en la Región de Antofagasta, y se originó a una profundidad cercana a 242 kilómetros.
Su gran profundidad ayudó a reducir la intensidad con la que pudo percibirse en la superficie. No se informó una situación destructiva, pero el movimiento destacó dentro de una jornada marcada por numerosos registros sísmicos distribuidos principalmente en el norte chileno.
OLLAGÜE, PICA, CALAMA Y PARQUE FRAY JORGE TAMBIÉN REGISTRARON MOVIMIENTOS
Durante el mismo domingo se registraron otros eventos alrededor de Socaire, Ollagüe, Pica, Calama y Sierra Gorda. Entre ellos aparecieron movimientos de magnitud aproximada 3,6 y 3,7, además de numerosos sismos menores.
Uno de los registros más cercanos a la superficie ocurrió aproximadamente a 19 kilómetros al oeste de Parque Fray Jorge, con magnitud 3,7 y una profundidad cercana a 18 kilómetros. Aunque fue moderado, su menor profundidad lo diferencia de numerosos eventos altiplánicos originados a más de cien o doscientos kilómetros bajo la superficie.
LA ZONA CENTRAL TAMBIÉN SINTIÓ EL MOVIMIENTO: SISMO AL OESTE DE RANCAGUA
A las 21:36 horas del domingo 28, un sismo de magnitud 3,1 fue localizado aproximadamente a 19 kilómetros al oeste de Rancagua, en la Región de O’Higgins, y a una profundidad cercana a 79 kilómetros.
De acuerdo con los reportes disponibles, no se registraron daños a personas, alteraciones graves de servicios básicos ni daños estructurales asociados a ese evento. Fue un movimiento menor, pero tuvo relevancia por haberse producido en la zona central y cerca de centros urbanos densamente poblados.
EL 29 DE JUNIO LA ACTIVIDAD CONTINUÓ EN OLLAGÜE, ANTOFAGASTA, SOCAIRE Y BAHÍA MANSA
La actividad no terminó con el domingo. Durante el lunes 29 se registraron nuevos movimientos en el norte y el sur del territorio. A las 06:15 horas, un sismo revisado en magnitud 3,8 fue localizado aproximadamente a 44 kilómetros al suroeste de Ollagüe y a una profundidad cercana a 144 kilómetros.
Esa misma jornada se reportaron movimientos de magnitud aproximada 3,6 al noreste de Antofagasta, 3,5 al noreste de Socaire y 3,8 al suroeste de Bahía Mansa. La secuencia mostró que la actividad no quedó concentrada en un único punto del mapa chileno.
NO FUE UN GRAN TERREMOTO, PERO SÍ UNA ADVERTENCIA PERMANENTE
Es importante no exagerar: los movimientos registrados durante esas jornadas no constituyeron una gran catástrofe ni una secuencia comparable con los terremotos históricos que han golpeado al país. La mayoría tuvo magnitudes bajas o moderadas y se originó a profundidades considerables.
Sin embargo, tampoco deben tratarse como hechos irrelevantes. Cada movimiento recuerda que Chile vive en un territorio sísmico y que la seguridad depende de una preparación constante, de una construcción rigurosa, de instituciones capaces de reaccionar y de una población correctamente informada.
CHILE SE ENCUENTRA SOBRE EL ENCUENTRO DE GRANDES PLACAS TECTÓNICAS
La elevada actividad sísmica chilena está relacionada principalmente con la convergencia entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana. La primera avanza bajo la segunda mediante un proceso conocido como subducción, acumulando y liberando enormes cantidades de energía.
En el norte también influyen estructuras profundas vinculadas con la cordillera, el altiplano y la actividad volcánica. Por esa razón, una parte importante de los movimientos registrados cerca de Socaire, Ollagüe y Calama ocurre a profundidades superiores a cien kilómetros.
LA PROFUNDIDAD ES TAN IMPORTANTE COMO LA MAGNITUD
Dos sismos con una magnitud similar pueden sentirse de manera muy distinta. Un evento superficial puede generar una sacudida intensa cerca del epicentro, mientras otro mucho más profundo puede distribuir su energía sobre una zona más extensa y percibirse con menor intensidad en la superficie.
Por eso, una cifra aislada de magnitud no basta para conocer el peligro real. También deben observarse la profundidad, la distancia respecto de las ciudades, la calidad del suelo, el tipo de construcción y la duración del movimiento.
LOS SISMOS NO PUEDEN PREDECIRSE CON FECHA Y HORA
La ciencia puede identificar zonas de riesgo, estudiar fallas geológicas, analizar la deformación del terreno y calcular probabilidades. Pero actualmente no existe un método capaz de anunciar con certeza el día, la hora, el lugar exacto y la magnitud de un futuro terremoto.
Las redes instrumentales pueden detectar rápidamente un sismo después de que comienza y ayudar a emitir alertas para determinadas amenazas, pero eso no equivale a predecirlo. Por esta razón, la única estrategia responsable es mantener una preparación permanente.
EL ESTADO NO PUEDE ESPERAR UNA CATÁSTROFE PARA REVISAR HOSPITALES, ESCUELAS Y VIVIENDAS
La prevención no puede limitarse a recomendaciones individuales. El Estado tiene la obligación de fiscalizar edificios, hospitales, escuelas, puentes, carreteras, sistemas de agua, comunicaciones, redes eléctricas y viviendas sociales.
Un hospital debe continuar funcionando después de una emergencia. Una escuela debe proteger a los niños. Las rutas de evacuación deben estar identificadas y libres. Las comunas deben disponer de planes actualizados, personal capacitado, sistemas de comunicación y reservas básicas.
LA SEGURIDAD SÍSMICA NO PUEDE DEPENDER DEL NIVEL ECONÓMICO DE CADA FAMILIA
Las familias con mayores recursos pueden reforzar viviendas, contratar seguros, almacenar agua y alimentos o trasladarse temporalmente. Los sectores populares, en cambio, suelen vivir en construcciones más vulnerables, campamentos, cerros, zonas inundables o viviendas con graves deficiencias.
Por eso, una política sísmica seria también es una política de justicia social. La seguridad no puede convertirse en un privilegio reservado para quienes tienen dinero. El Estado debe garantizar estándares de construcción y protección para toda la población.
CADA HOGAR DEBE CONOCER SUS ZONAS SEGURAS Y PREPARAR UNA MOCHILA DE EMERGENCIA
Las familias deben identificar las zonas seguras de la vivienda, revisar instalaciones de gas y electricidad, mantener muebles pesados correctamente sujetos y acordar un punto de reunión en caso de separación.
Una mochila de emergencia debe contener agua, alimentos no perecibles, linterna, radio, baterías, cargador portátil, medicamentos, documentos esenciales, elementos de higiene, dinero en efectivo y artículos específicos para niños, adultos mayores, personas con discapacidad y animales de compañía.
DURANTE UN SISMO: PROTEGERSE PRIMERO Y EVITAR EL PÁNICO
Dentro de una construcción resistente, la recomendación general es protegerse de objetos que puedan caer, alejarse de ventanas y no utilizar ascensores. Si la persona se encuentra en el exterior, debe apartarse de fachadas, postes, cables y elementos que puedan desprenderse.
En zonas costeras, un movimiento fuerte o prolongado obliga a prestar atención a las instrucciones oficiales y a evacuar hacia zonas seguras cuando corresponda. La población nunca debe regresar a un área evacuada hasta que las autoridades lo autoricen.
LA MEMORIA DE LOS GRANDES TERREMOTOS DEBE CONVERTIRSE EN PREVENCIÓN
Chile conoce profundamente la destrucción que puede provocar la tierra. Los terremotos de Valdivia de 1960, Algarrobo de 1985, Tocopilla de 2007, Maule de 2010, Iquique de 2014 e Illapel de 2015 forman parte de la memoria colectiva del país.
Esa experiencia permitió mejorar normas de construcción, sistemas de monitoreo y cultura sísmica. Pero la experiencia pierde valor cuando las autoridades reducen inversiones preventivas, permiten construcciones inseguras o dejan a las comunidades sin planes claros.
LA TIERRA NO AVISA, PERO EL PAÍS SÍ PUEDE PREPARARSE
Los movimientos del 28 y 29 de junio no dejaron una gran tragedia. Ese es precisamente el momento adecuado para revisar protocolos, corregir fallas, actualizar planes y educar a la población, antes de que llegue una emergencia mayor.
La prevención cuesta recursos, exige organización y requiere continuidad. Pero siempre será menos costosa que reconstruir ciudades, recuperar servicios destruidos y lamentar vidas que pudieron protegerse.
CHILE DEBE VIVIR CON LA TIERRA, NO DARLE LA ESPALDA
La actividad sísmica forma parte de la realidad geográfica chilena. No puede eliminarse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse mediante ciencia, educación, infraestructura segura, planificación territorial, fiscalización y responsabilidad pública.
La cadena de sismos registrada entre el 28 y el 29 de junio fue moderada, pero dejó un mensaje claro: Chile no puede bajar la guardia. La verdadera seguridad no comienza cuando suenan las alarmas. Comienza mucho antes, cuando el Estado y la ciudadanía se preparan para aquello que algún día volverá a ocurrir.
Última Hora
Informe desde el terreno: Venezuela
La situación en la zona afectada tras el sismo que ocurrió recientemente exige una respuesta internacional coordinada. Las autoridades continúan trabajando incansablemente para garantizar la seguridad de los ciudadanos y evaluar los daños estructurales.
Este es un reporte especial para medios internacionales. La magnitud de los daños se está documentando paso a paso mientras el personal de rescate mantiene sus labores en las áreas más comprometidas.
Crónica principal
Venezuela bajo los
escombros
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Venezuela enfrenta una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente. Dos violentos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, golpearon el norte del país con apenas minutos de diferencia el miércoles 24 de junio, devastando sectores de Caracas y, especialmente, el estado costero de La Guaira.
El balance provisional supera las 1.430 personas fallecidas, mientras miles resultaron heridas y decenas de miles continúan reportadas como desaparecidas. La cifra podría aumentar dramáticamente a medida que los equipos de rescate logren ingresar en edificios colapsados.
Crónica
Japón vuelve a temblar: un potente sismo sacude el norte del país
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Tokio, 28 de junio de 2026. Un poderoso terremoto sacudió la costa nororiental de Japón durante la mañana del jueves, provocando fuertes movimientos en las prefecturas de Iwate y Aomori y obligando a suspender temporalmente trenes de alta velocidad, carreteras y servicios públicos.
La Agencia Meteorológica de Japón elevó la magnitud del movimiento a 7,2, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos la situó en 6,9. El epicentro se localizó frente a la costa de Iwate, a unos 50 kilómetros de profundidad.
El movimiento volvió a despertar el trauma colectivo de 2011, cuando un terremoto de magnitud 9 y el posterior tsunami causaron una devastación histórica y desencadenaron la crisis nuclear de Fukushima.
Crónica
California en alerta: el terremoto más fuerte en décadas sacude el norte del estado
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California, 27 de junio de 2026. El norte de California continúa evaluando las consecuencias del fuerte terremoto que ocurrió en la región durante la mañana del miércoles 24 de junio, cerca de la localidad de Willits, en el condado de Mendocino.
El movimiento sísmico alcanzó una magnitud preliminar de 5,6 y tuvo su epicentro aproximadamente a doce kilómetros al noroeste de Willits, a una profundidad cercana a los ocho kilómetros.
Crónica de Última Hora
Hizbulá rechaza el pacto de Washington mientras Israel vuelve a atacar
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Beirut, 28 de junio de 2026. El acuerdo presentado como una vía para reducir la guerra entre Israel y el Líbano comenzó a debilitarse antes de producir sus primeros efectos concretos.
Hizbulá rechazó el entendimiento negociado por Estados Unidos y lo calificó como una capitulación frente a Israel. Su dirigencia acusó al Gobierno libanés de realizar concesiones unilaterales, debilitar la soberanía nacional y aceptar condiciones que vinculan la retirada israelí con el desarme de la organización.
Mientras se debatía el futuro del pacto, Israel realizó un nuevo ataque con dron en el sur del Líbano. El episodio confirmó que las operaciones militares continúan pese a los compromisos diplomáticos.
Crónica de Última Hora
Washington reabre el fuego contra Irán y pone al borde del colapso la frágil tregua
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Washington, 27 de junio de 2026. La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán volvió a quedar suspendida sobre un hilo después de una nueva jornada de ataques y represalias que amenaza con reabrir una guerra regional de consecuencias imprevisibles.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó ayer nuevos bombardeos contra instalaciones iraníes, entre ellas infraestructura de vigilancia militar. Washington justificó la operación como una respuesta a ataques iraníes contra buques comerciales.
Irán, por su parte, aseguró haber atacado objetivos vinculados con fuerzas estadounidenses en respuesta a las ofensivas contra su costa meridional. El Gobierno iraní calificó los bombardeos como una violación del derecho internacional.
El epicentro de esta nueva escalada vuelve a situarse en el estrecho de Ormuz. Por allí circula una parte sustancial del petróleo y del gas transportado por mar, por lo que cualquier interrupción puede disparar los precios energéticos.
La pregunta ya no es únicamente si la tregua sobrevivirá. La verdadera pregunta es cuánto tiempo falta para que un ataque mal calculado convierta esta escalada controlada en una guerra abierta.
Crónica
Berlín, 26 de junio de 2026
Keiko Fujimori devuelve al poder a una dinastía autoritaria y alineada con Washington
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Berlín, 26 de junio de 2026. Keiko Fujimori quedó a las puertas de convertirse en la primera mujer en asumir la Presidencia del Perú, después de una elección resuelta por apenas unas decenas de miles de votos y marcada por una polarización que divide al país casi exactamente por la mitad.
Con cerca del 50,12 % frente al 49,88 % de Roberto Sánchez, la dirigente de Fuerza Popular consiguió una ventaja considerada irreversible. Los observadores internacionales señalaron que el proceso se desarrolló con normalidad, mientras el candidato derrotado denunció fraude sin presentar pruebas suficientes para modificar el resultado.
Pero esta elección no representa solamente la llegada de una nueva presidenta. Significa el retorno del fujimorismo al centro del poder político peruano, una corriente situada entre la derecha conservadora, el populismo autoritario y el neoliberalismo económico. La campaña de Keiko combinó promesas de orden, endurecimiento penal, presencia militar y fortalecimiento de los vínculos con Washington.
El apellido Fujimori carga con una historia que no puede ocultarse detrás de discursos de reconciliación. Su padre, Alberto Fujimori, gobernó Perú durante la década de 1990, ejecutó un autogolpe en 1992, concentró el poder, cerró el Congreso y consolidó un modelo económico neoliberal profundamente conectado con los organismos financieros y los intereses estratégicos de Washington.
Aunque sus seguidores atribuyen a ese Gobierno la derrota de la hiperinflación y el debilitamiento de Sendero Luminoso, Alberto Fujimori terminó condenado por violaciones de derechos humanos, asesinatos, secuestros, abuso de poder y corrupción. En 2009 recibió una pena de 25 años de prisión por su responsabilidad en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta y en dos secuestros. También fue condenado por corrupción y malversación de fondos públicos.
No fue simplemente “perseguido” o “encarcelado” por razones políticas: fue juzgado y condenado por tribunales peruanos mediante procesos reconocidos internacionalmente por sus garantías jurídicas. Esa diferencia es fundamental para una crónica seria.
Keiko Fujimori no es una figura separada de ese legado. Ha construido su carrera sobre la defensa del fujimorismo, mantiene la estructura política fundada por su padre y propone restaurar mecanismos de mano dura asociados a los años noventa. Su victoria representa, por tanto, la rehabilitación electoral de una tradición autoritaria que nunca desapareció completamente del poder peruano.
En economía, Keiko encarna la continuidad del modelo neoliberal: apertura al capital privado, protección de la gran inversión, disciplina fiscal, reducción del papel del Estado y estrecha relación con sectores empresariales. Sus partidarios consideran que ese modelo puede recuperar estabilidad y crecimiento. Sus críticos advierten que puede profundizar la desigualdad, debilitar la soberanía económica y mantener a Perú subordinado a decisiones tomadas por grandes corporaciones, mercados financieros y centros de poder extranjeros.
Su anunciada intención de fortalecer las relaciones con Estados Unidos adquiere especial relevancia en un momento en que Washington intenta reconstruir un bloque conservador en América Latina. El ascenso simultáneo de gobiernos de derecha en Perú, Colombia, Chile y otros países está configurando una nueva arquitectura regional más receptiva a la agenda de Donald Trump.
El peligro no reside en mantener relaciones diplomáticas con Estados Unidos, algo normal para cualquier Gobierno. El problema aparece cuando la cooperación se convierte en subordinación, cuando las decisiones sobre recursos naturales, seguridad, minería, comercio exterior y política militar comienzan a responder más a las prioridades de Washington que a las necesidades del pueblo peruano.
Perú posee cobre, oro, litio, gas, biodiversidad y una posición estratégica en el Pacífico. La verdadera batalla del próximo Gobierno será decidir si esos recursos se utilizan para construir soberanía, industrialización y bienestar social, o si continúan funcionando como mercancías exportadas bajo condiciones determinadas por intereses externos.
Keiko promete orden. Pero el orden sin justicia social puede convertirse en represión. Promete estabilidad. Pero la estabilidad basada únicamente en mercados, militares y grandes corporaciones puede significar silencio para los pobres y privilegios para las élites.
La oposición antifujimorista no rechaza solamente a una persona. Rechaza una memoria histórica vinculada al autogolpe, la corrupción, las esterilizaciones forzadas denunciadas, las matanzas y la concentración del poder. Esa memoria explica por qué millones de peruanos consideran que el regreso del apellido Fujimori no es una renovación, sino una amenaza.
Fuerza Popular tendrá una posición importante en el Congreso, pero no una mayoría absoluta. Keiko deberá negociar. Ese límite institucional puede impedir una concentración total del poder, aunque también puede abrir una nueva etapa de pactos, presiones y bloqueos políticos.
La pregunta central no es si Keiko Fujimori podrá gobernar. La pregunta es para quién gobernará.
¿Para las mayorías golpeadas por la inseguridad, la pobreza y la desigualdad? ¿O para las élites económicas, las multinacionales y un nuevo bloque regional alineado con Washington?
Perú entra en una etapa decisiva. El país necesita seguridad, pero también derechos. Necesita inversión, pero también soberanía. Necesita crecimiento, pero también justicia social.
Un Gobierno que entregue sus recursos, su política exterior y su estrategia de seguridad a intereses extranjeros no fortalece la nación: la debilita.
Keiko Fujimori comenzará bajo esa sospecha histórica. Su desafío será demostrar que no gobernará como heredera de un proyecto autoritario y subordinado, sino como presidenta de un país soberano, democrático y profundamente dividido.
Crónica
Berlín, 26 de junio de 2026
Colombia cambia de rumbo: la ultraderecha llega al poder y Washington recupera terreno
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Abelardo de la Espriella promete mano dura, megacárceles, recortes del Estado y una alianza estratégica con Donald Trump, mientras Colombia deja atrás un Gobierno que, pese a sus errores, avanzó en reforma agraria, empleo y derechos sociales.
El triunfo de Abelardo de la Espriella abre una de las etapas más delicadas de la historia política reciente de Colombia. No se trata solamente de una alternancia presidencial. Se trata de un cambio profundo en seguridad, economía, relaciones internacionales y equilibrio democrático.
El nuevo presidente electo llegó al poder con un discurso de mano dura, reducción del Estado, expansión petrolera, fracking, ruptura de los diálogos con grupos armados y construcción de megacárceles. Su victoria representa un giro brusco hacia la derecha y consolida una tendencia regional favorable a gobiernos conservadores y nacionalistas.
De la Espriella obtuvo una victoria estrecha sobre Iván Cepeda en una elección que dejó al país dividido casi por la mitad. Esa diferencia obliga a recordar una verdad elemental: ganar una elección no equivale a recibir autorización para desmontar los contrapesos democráticos ni gobernar contra la mitad derrotada.
Su discurso de seguridad conecta con una ciudadanía cansada de la violencia, la extorsión, el narcotráfico y la presencia de grupos armados. Pero la promesa de responder con fuerza ilimitada también despierta preocupaciones legítimas. Colombia conoce demasiado bien las consecuencias de convertir la seguridad en una excusa para reducir derechos, militarizar territorios y borrar las fronteras entre Estado, élites regionales y poderes armados.
La trayectoria profesional del presidente electo agrava esas dudas. Antes de entrar en política nacional, De la Espriella actuó como abogado y asesor en casos vinculados con personajes controvertidos, y fuentes públicas han documentado su trabajo en espacios relacionados con las Autodefensas Unidas de Colombia. Eso no demuestra por sí solo adhesión criminal, pero sí obliga a exigir transparencia completa sobre sus relaciones pasadas y sobre las personas que integrarán su Gobierno.
En un país marcado por masacres, desplazamientos y parapolítica, no basta con pedir confianza. Quien gobierne Colombia debe demostrar que la seguridad no será utilizada para rehabilitar prácticas paramilitares, perseguir opositores o convertir a los civiles en daños secundarios de una nueva guerra interna.
Otro punto decisivo es su relación con Estados Unidos. De la Espriella posee ciudadanía estadounidense, recibió respaldo político del entorno de Donald Trump y ha anunciado que Colombia se integrará a iniciativas regionales impulsadas desde Washington. Sus defensores lo presentan como cooperación contra el narcotráfico. Sus críticos temen que esa cercanía convierta a Colombia nuevamente en plataforma militar y estratégica de intereses ajenos.
Cooperar con Estados Unidos no significa necesariamente entregar soberanía. Pero la subordinación comienza cuando las decisiones sobre defensa, recursos naturales, fronteras, fumigaciones, petróleo y política exterior se toman para satisfacer prioridades estadounidenses antes que las necesidades del pueblo colombiano.
Colombia ya vivió décadas bajo una relación asimétrica con Washington. El Plan Colombia fortaleció capacidades estatales, pero también dejó fumigaciones, desplazamientos, dependencia militar y una política antidrogas que no eliminó el negocio. El regreso de una estrategia semejante, ahora bajo una retórica todavía más agresiva, podría repetir errores antiguos con nuevas tecnologías y mayor poder de fuego.
La propuesta económica del nuevo Gobierno también debe examinarse con cuidado. De la Espriella promete reducir el Estado hasta en un 40 %, bajar impuestos, estimular petróleo y fracking y ampliar la inversión privada. Ese programa puede atraer capital, pero también amenaza con debilitar servicios públicos, protección ambiental, derechos laborales y capacidad reguladora.
El mercado no reaccionó con entusiasmo automático a su victoria. La bolsa cayó y persistieron dudas sobre el déficit fiscal, la gobernabilidad y la viabilidad de reducir impuestos mientras el país necesita cerrar una brecha presupuestaria importante. El discurso de austeridad puede terminar significando recortes sociales para las mayorías y garantías para las grandes empresas.
El Gobierno de Gustavo Petro deja un balance contradictorio. No cumplió todas sus promesas, enfrentó escándalos, tensiones institucionales y graves problemas de seguridad. La inflación seguía por encima de la meta del Banco de la República y la violencia contra líderes sociales continuó siendo una deuda dolorosa.
Pero reducir su mandato a un fracaso absoluto sería falso. Bajo Petro se aceleró la formalización de tierras, se entregaron extensiones importantes a comunidades rurales y se reactivó una reforma agraria abandonada durante décadas. Millones de hectáreas fueron formalizadas y miles de familias campesinas recibieron seguridad jurídica sobre la tierra que trabajan.
También hubo avances en empleo, salario mínimo, reconocimiento de sectores históricamente excluidos y ampliación del debate sobre desigualdad, transición energética y paz. Esos logros no eliminan los errores del Gobierno saliente, pero muestran que Colombia no parte de cero ni necesita destruir todo lo construido.
El nuevo presidente tendrá que gobernar con un Congreso fragmentado. Su movimiento posee una representación limitada, mientras el Pacto Histórico mantiene una fuerza importante. Esa composición puede convertirse en freno democrático frente a reformas extremas, pero también puede producir bloqueo, decretos de emergencia y choques entre poderes.
El peligro mayor no es únicamente la derecha. Es la combinación de concentración presidencial, militarización, polarización, subordinación internacional y desprecio por los controles institucionales. Cuando esas fuerzas se unen, la democracia puede conservar elecciones y, al mismo tiempo, vaciarse por dentro.
Colombia necesita recuperar seguridad. Pero necesita hacerlo sin repetir el paramilitarismo, las ejecuciones extrajudiciales, la persecución política ni la entrega de territorios a poderes privados.
Necesita inversión. Pero no a cambio de destruir selvas, entregar hidrocarburos sin límites o convertir al Estado en una oficina al servicio de grandes capitales.
Necesita cooperación internacional. Pero no una relación en la que Washington dicte la política militar, antidrogas y económica de Bogotá.
La pregunta central no es si Abelardo de la Espriella gobernará con firmeza. La pregunta es a quién servirá esa firmeza. ¿A las comunidades rurales, a los trabajadores, a las víctimas y a los jóvenes que exigen oportunidades? ¿O a las élites económicas, a las corporaciones extractivas, a los sectores más duros de la derecha y a una estrategia continental diseñada desde Washington?
Colombia ha elegido un nuevo presidente. Pero todavía no ha decidido si este giro significará orden democrático o restauración autoritaria. La soberanía no se defiende con discursos patrióticos mientras se entregan las decisiones nacionales a poderes extranjeros. Se defiende garantizando que la seguridad, la economía y los recursos naturales respondan primero al pueblo colombiano. Ese será el verdadero examen del nuevo Gobierno.
Crónica
Berlín, 26 de junio de 2026
Europa busca romper su dependencia financiera de Estados Unidos con el euro digital
Reportaje visual
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Europa acaba de reconocer una vulnerabilidad que durante años prefirió ignorar: una parte fundamental de sus pagos cotidianos depende de empresas estadounidenses.
Millones de ciudadanos europeos compran alimentos, pagan transporte, reservan hoteles, contratan servicios y realizan operaciones comerciales mediante redes controladas por Visa, Mastercard, Apple, Google y otras compañías no europeas.
El euro es una de las monedas más importantes del planeta. Pero la infraestructura que mueve una gran parte de los pagos electrónicos dentro de Europa no pertenece plenamente a Europa.
Esa contradicción dejó de ser únicamente económica. Ahora es una cuestión de soberanía.
La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo aprobó las reglas preliminares del euro digital por 43 votos a favor, 14 en contra y una abstención.
No significa que el euro digital ya esté aprobado definitivamente. El proyecto todavía deberá pasar por el pleno del Parlamento Europeo, las negociaciones entre las instituciones comunitarias y la decisión final del Banco Central Europeo.
Pero el voto representa uno de los avances políticos más importantes desde que la iniciativa comenzó a desarrollarse hace aproximadamente seis años.
El euro digital no será una criptomoneda privada
No será bitcoin. No será una moneda emitida por una empresa tecnológica. No será una stablecoin controlada por un banco privado o por una plataforma extranjera.
Será una forma electrónica de dinero público emitido y garantizado por el Banco Central Europeo. Cada euro digital tendrá el mismo valor que un euro físico.
Podrá utilizarse mediante una cartera electrónica para pagar en comercios, transferir dinero entre personas y realizar operaciones por internet o presencialmente.
La propuesta contempla funcionamiento tanto en línea como fuera de línea, una característica importante para garantizar pagos incluso durante interrupciones de internet, fallas eléctricas o emergencias tecnológicas.
La idea central es sencilla: crear una alternativa pública europea al dinero electrónico administrado actualmente por empresas privadas.
Hoy, cuando una persona paga con una tarjeta, el dinero no se desplaza de manera directa y neutral. La operación atraviesa bancos, procesadores, plataformas, sistemas de autorización y redes internacionales.
En una proporción considerable de los casos, esas redes pertenecen a empresas estadounidenses. Visa y Mastercard gestionan aproximadamente dos tercios de las operaciones con tarjetas de la zona euro, mientras Europa carece de una infraestructura única propia capaz de operar con la misma escala en todos sus países.
Eso entrega a compañías extranjeras una posición estratégica sobre datos, comisiones, acceso, continuidad del servicio y funcionamiento económico.
Quien controla los pagos controla una parte del poder económico
El problema no consiste solamente en las comisiones pagadas por comerciantes y consumidores. El problema es que una infraestructura crítica de Europa puede quedar expuesta a decisiones empresariales, sanciones, disputas diplomáticas o presiones políticas procedentes de Estados Unidos.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, su política arancelaria y el deterioro de las relaciones transatlánticas aceleraron esta preocupación.
La Unión Europea ya no puede suponer que la alianza con Washington garantiza de manera permanente que los sistemas financieros y tecnológicos estadounidenses permanecerán neutrales.
Estados Unidos ha utilizado durante décadas el dólar, las sanciones financieras y su control sobre redes internacionales como herramientas de política exterior.
Europa teme que esa capacidad pueda extenderse algún día a los pagos minoristas o a las empresas que procesan millones de operaciones dentro del continente.
El riesgo no requiere necesariamente que Washington ordene bloquear todas las tarjetas europeas. Basta con que exista la posibilidad de imponer sanciones, retirar servicios, restringir cuentas, encarecer operaciones o condicionar el funcionamiento de determinadas plataformas.
Una soberanía que depende de la autorización tecnológica de otro país es una soberanía incompleta.
El euro digital pretende corregir una parte de esa dependencia. Pero no eliminará automáticamente Visa ni Mastercard. Tampoco expulsará a los bancos privados ni reemplazará inmediatamente las tarjetas tradicionales.
La propuesta permite que bancos y empresas tecnológicas distribuyan las carteras digitales, manteniendo un papel importante como intermediarios.
Eso responde a una de las mayores resistencias contra el proyecto. Las entidades bancarias temen que millones de personas retiren dinero de sus cuentas comerciales y lo trasladen a carteras garantizadas directamente por el Banco Central Europeo.
Una migración masiva podría reducir los depósitos disponibles, afectar el crédito y alterar el modelo de negocio bancario.
Para evitarlo, el proyecto establece límites sobre la cantidad de euros digitales que cada persona podrá conservar.
El euro digital tampoco pagará intereses. No pretende convertirse en una cuenta de ahorro. Su función será actuar como medio público de pago.
Las empresas, además, no podrán acumular grandes cantidades durante periodos prolongados. Según las reglas examinadas, los fondos empresariales deberán ser transferidos fuera de la cartera digital dentro de un plazo limitado.
El proyecto busca soberanía, pero protege también a la banca privada
Esta contradicción debe ser observada con atención. Europa afirma que quiere construir una infraestructura pública. Pero la presión de los bancos ha limitado el alcance del proyecto.
Las entidades financieras quieren conservar a los clientes, los depósitos, las comisiones y el control de la relación comercial.
El Banco Central Europeo busca evitar una crisis bancaria y, al mismo tiempo, ofrecer una alternativa pública creíble.
El resultado puede ser un euro digital suficientemente grande para existir, pero demasiado restringido para transformar realmente el sistema de pagos.
Esa es una de las principales disputas políticas. Un euro digital con límites excesivamente bajos, altas comisiones para los comerciantes o dependencia total de los bancos podría convertirse en una simple aplicación adicional sin capacidad para desafiar el dominio estadounidense.
Un euro digital amplio, gratuito para los usuarios, operativo en toda Europa y accesible fuera de línea podría convertirse, en cambio, en una verdadera infraestructura pública continental.
La diferencia dependerá del diseño final.
También existe un problema de costos. La implantación puede exigir entre 4.000 y 6.000 millones de euros para bancos, operadores y sistemas tecnológicos. Las instituciones europeas todavía deben definir quién asumirá esos costos.
Si se trasladan a los consumidores mediante comisiones, el proyecto perderá legitimidad. Si recaen enteramente sobre pequeños bancos y comercios, podrían aumentar la resistencia.
Si los absorbe el sector público, la Unión Europea deberá justificar por qué una infraestructura estratégica merece una inversión de esa magnitud.
La respuesta debería ser clara: Europa ya paga un precio por depender de redes extranjeras. Paga comisiones. Paga pérdida de autonomía. Paga fragmentación. Paga exposición geopolítica. Paga mediante la salida de datos y beneficios hacia grandes corporaciones.
El costo del euro digital debe compararse con el costo de continuar subordinado.
La privacidad es el punto más delicado
El efectivo permite comprar sin que cada operación quede registrada en una base de datos central. El dinero digital, por naturaleza, deja rastros.
Por eso, muchos ciudadanos temen que el euro digital pueda convertirse en una herramienta de vigilancia financiera.
El Banco Central Europeo sostiene que los pagos fuera de línea ofrecerán un nivel elevado de privacidad y que los intermediarios solo podrán acceder a la información estrictamente necesaria.
Pero ninguna promesa tecnológica debe aceptarse sin controles legales fuertes. La historia demuestra que las bases de datos creadas para una finalidad pueden terminar utilizadas para otra.
Una moneda digital pública podría facilitar la lucha contra el fraude, el lavado de dinero y la evasión. Pero también podría permitir un seguimiento excesivo de hábitos, movimientos, compras y relaciones económicas.
La soberanía financiera no puede construirse sacrificando la privacidad ciudadana.
Europa debe garantizar que el euro digital no permita perfilar políticamente a los usuarios, bloquear arbitrariamente fondos ni condicionar en qué puede gastarse el dinero.
Tampoco debería convertirse en una moneda programable mediante la cual una autoridad pueda decidir que determinados euros solo sirven para comprar ciertos productos o que caducan después de una fecha.
Una moneda pública debe pertenecer al ciudadano que legítimamente la posee. No debe funcionar como un permiso revocable administrado desde una oficina central.
El proyecto debe incorporar independencia judicial, límites estrictos de acceso, protección de datos, auditorías públicas y prohibiciones claras contra la vigilancia masiva.
Europa llega tarde a la batalla digital
Estados Unidos domina las tarjetas, las plataformas tecnológicas y una parte creciente del mercado de stablecoins respaldadas por dólares.
China desarrolló su yuan digital y construyó grandes ecosistemas de pago propios. Europa, en cambio, ha permanecido fragmentada entre sistemas nacionales, bancos privados y proveedores estadounidenses.
El euro digital intenta recuperar el tiempo perdido. Pero su lanzamiento completo no se espera antes de 2029, y antes está previsto un programa piloto de aproximadamente doce meses durante 2027.
En tecnología financiera, tres años representan un periodo enorme. Mientras Europa discute reglamentos, las empresas estadounidenses continúan expandiendo sus plataformas, las stablecoins en dólares penetran nuevos mercados y los usuarios adoptan servicios privados por comodidad.
La Unión Europea corre el riesgo de construir una solución técnicamente impecable cuando el mercado ya haya sido ocupado por completo.
Por eso, la aprobación parlamentaria debe avanzar con rapidez, pero no con improvisación. La velocidad no puede servir de excusa para reducir la privacidad o entregar el proyecto nuevamente a los mismos bancos cuya posición pretende equilibrar.
El euro digital debe ser un bien público, no otro negocio privado
Su éxito no debe medirse únicamente por la cantidad de aplicaciones instaladas. Debe medirse por su capacidad para: garantizar pagos gratuitos o de bajo costo; funcionar en toda la zona euro; operar durante emergencias; proteger la privacidad; reducir la dependencia de empresas extranjeras; facilitar el comercio entre países europeos; evitar la exclusión de personas mayores o con poca alfabetización digital; mantener el efectivo como alternativa real.
El efectivo no debe desaparecer. Millones de personas dependen de él. También constituye una protección frente a apagones, fallas informáticas, exclusión bancaria y vigilancia.
El euro digital debe complementar el dinero físico, no utilizarse como argumento para retirarlo. La Unión Europea tendrá que garantizar igualmente alternativas presenciales para quienes no poseen teléfono inteligente, cuenta bancaria o conexión permanente.
Una infraestructura pública que excluye a los vulnerables no representa progreso. Representa una nueva desigualdad.
Europa no está rompiendo todavía su dependencia: apenas ha decidido intentarlo
El voto de la Comisión de Asuntos Económicos es importante, pero no constituye la victoria final.
Visa y Mastercard continuarán operando. Los bancos mantendrán enorme influencia. Las plataformas tecnológicas seguirán controlando teléfonos, sistemas operativos y aplicaciones. El dólar continuará dominando las finanzas mundiales.
Sin embargo, Europa ha dado un paso político relevante al reconocer que la infraestructura de pagos no puede quedar completamente entregada a intereses privados extranjeros.
La soberanía moderna no depende solamente de fronteras, ejércitos y parlamentos. Depende también de servidores, redes, datos, chips, energía, comunicaciones y sistemas de pago.
Un continente que no controla esas infraestructuras puede conservar sus símbolos y perder su capacidad real de decisión.
El euro digital puede ser una herramienta de autonomía europea. Pero solo lo será si se diseña para servir a la ciudadanía y no para preservar los beneficios de la banca.
Solo lo será si protege la privacidad y no construye un sistema de vigilancia.
Solo lo será si reduce verdaderamente la dependencia tecnológica y no cambia un intermediario privado por otro.
Solo lo será si Europa comprende que el dinero digital no es simplemente una comodidad. Es poder.
Y el poder financiero que Europa no controle continuará siendo ejercido desde fuera.
CRÓNICA
EUROPA REABRE UN CANAL CON RUSIA Y DESCUBRE TARDE EL COSTO DE HABER ENTREGADO SU DIPLOMACIA A WASHINGTON
Reportaje visual
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Europa comienza a reconocer una contradicción que durante cuatro años se negó a enfrentar. La guerra se desarrolla en territorio europeo. Las sanciones golpean la economía europea. La crisis energética afectó a hogares e industrias europeas.
El costo militar recae crecientemente sobre los presupuestos europeos. Pero las principales negociaciones con Moscú fueron organizadas, condicionadas o bloqueadas desde Washington. La Unión Europea financió, sancionó, armó y pagó. Sin embargo, quedó fuera de las principales conversaciones sobre el futuro de la seguridad continental.
Ahora, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, intenta corregir esa marginación. Su jefe de Gabinete, Pedro Lourtie, mantuvo dos contactos telefónicos breves con una persona cercana al Kremlin. No fueron negociaciones de paz. No se discutieron fronteras, sanciones, alto el fuego, ni garantías militares.
Fueron contactos preliminares destinados a establecer quién puede hablar con quién cuando exista una oportunidad diplomática real. Pero incluso ese gesto limitado provocó tensión entre los Estados miembros.
EUROPA NO HA INICIADO TODAVÍA UNA NEGOCIACIÓN: HA ABIERTO LA PUERTA PARA PODER NEGOCIAR
La diferencia es esencial. António Costa no llamó directamente a Vladímir Putin. Tampoco ofreció concesiones a Moscú. Lo que hizo fue ordenar a su equipo que estableciera un canal institucional propio entre la Unión Europea y Rusia.
Costa sostiene que, cuando llegue el momento de hablar con Rusia, las instituciones europeas deben representar los intereses de los veintisiete Estados miembros. Su argumento resulta difícil de cuestionar: Europa no puede conocer las posiciones de Moscú únicamente mediante informes, traducciones e interpretaciones proporcionadas por terceros. No puede depender solamente del presidente estadounidense.
No puede esperar que Washington defienda automáticamente los intereses industriales, energéticos, territoriales y sociales de Europa. Estados Unidos tiene sus propios objetivos. Rusia tiene los suyos. Ucrania tiene los suyos.
Europa necesita formular y defender los propios.
UNA POTENCIA QUE NO MANTIENE CANALES DIPLOMÁTICOS TERMINA DISCUTIENDO SU FUTURO EN MESAS DONDE NO ESTÁ SENTADA
Ese fue precisamente el problema. La Unión Europea se convirtió en uno de los principales actores económicos y financieros de la guerra, pero no en el principal actor diplomático. Donald Trump abrió su propio canal con Moscú. Washington intentó organizar conversaciones sobre Ucrania.
La Unión Europea fue tratada en numerosos momentos como acompañante, financiadora o ejecutora de decisiones adoptadas fuera de Bruselas. Ese desequilibrio ha comenzado a resultar insoportable para algunos dirigentes europeos. Costa afirma que Europa debe disponer de sus propios “hilos de comunicación”. No para convertirse en mediadora neutral, porque la Unión se encuentra políticamente del lado de Ucrania.
Sino para defender sus intereses cuando se discutan: un posible alto el fuego; las garantías de seguridad; las fronteras; el levantamiento o mantenimiento de sanciones; la reconstrucción de Ucrania; la arquitectura militar continental; el futuro de las relaciones económicas con Rusia. Todas esas decisiones afectarán directamente a Europa durante décadas. Por eso, resulta políticamente absurdo que Europa dependa exclusivamente del canal estadounidense.
RUSIA FUE DURANTE DÉCADAS UNA PIEZA CENTRAL DEL MOTOR INDUSTRIAL EUROPEO
Antes de 2022, Rusia suministraba alrededor del 45 % del gas importado por la Unión Europea. Ese gas alimentaba hogares, centrales eléctricas, industrias químicas, siderúrgicas, metalúrgicas, papeleras, plantas de fertilizantes, fábricas de vidrio, cerámica y múltiples cadenas manufactureras. Alemania fue uno de los principales compradores. Su modelo industrial combinaba:
energía rusa relativamente barata; tecnología y producción alemana; mercados internacionales, especialmente China; protección militar estadounidense. Ese equilibrio permitió durante años sostener una de las mayores potencias exportadoras del mundo. Pero también creó una dependencia excesiva. Europa cometió dos errores sucesivos.
Primero, construyó una dependencia energética profunda sin desarrollar suficientes alternativas. Después, intentó eliminarla de forma acelerada sin una estrategia industrial capaz de evitar precios más altos, pérdida de competitividad y nuevas dependencias.
EUROPA SUSTITUYÓ PARTE DE SU DEPENDENCIA RUSA POR NUEVAS DEPENDENCIAS
El gas ruso transportado por tuberías fue sustituido parcialmente por gas natural licuado procedente de Estados Unidos, Qatar y otros proveedores. Europa amplió terminales de importación. Pagó primas elevadas durante la crisis. Redujo el consumo.
Aceleró las energías renovables. Mejoró sus reservas. Pero la independencia absoluta nunca llegó. La Unión pasó a depender más de mercados globales, barcos, puertos, contratos internacionales y proveedores externos.
El problema no era únicamente depender de Rusia. El problema era construir una economía industrial sin suficiente soberanía energética propia. Cambiar de proveedor no equivale automáticamente a alcanzar independencia. El gas estadounidense puede contribuir a diversificar el suministro.
Pero también coloca a Europa bajo el efecto de decisiones comerciales, arancelarias y geopolíticas tomadas en Washington. La experiencia del euro digital muestra la misma preocupación en otro sector: Europa depende de empresas estadounidenses para buena parte de sus pagos electrónicos. En defensa depende ampliamente de capacidades estadounidenses.
En tecnología depende de plataformas estadounidenses. En energía sustituyó parte del gas ruso por gas estadounidense. Y en diplomacia terminó dependiendo de conversaciones organizadas desde la Casa Blanca.
LA DEPENDENCIA EUROPEA NO DESAPARECIÓ: CAMBIÓ DE DIRECCIÓN
Eso no significa que Europa deba regresar ciegamente al modelo energético anterior. Rusia también utilizó la energía como instrumento político. La reducción de suministros, las disputas contractuales y la concentración excesiva en un único proveedor demostraron el peligro de construir una dependencia unilateral. Tampoco puede ignorarse que la ruptura con Moscú ocurrió después de la invasión a gran escala de Ucrania.
La guerra no fue una invención mediática. Las ciudades destruidas, las víctimas y los desplazamientos son hechos reales. Una política seria no necesita negar la responsabilidad rusa para cuestionar los errores europeos. Europa puede condenar la invasión y, al mismo tiempo, mantener diplomacia.
Puede apoyar a Ucrania y, al mismo tiempo, reconocer que toda guerra termina mediante algún tipo de negociación. Puede reducir dependencias energéticas y, al mismo tiempo, evitar convertir la separación permanente de Rusia en una religión ideológica. Puede defender el derecho internacional sin renunciar al sentido estratégico.
HABLAR CON RUSIA NO SIGNIFICA SOMETERSE A RUSIA
La diplomacia no es un premio concedido al adversario. Es una herramienta para limitar daños, conocer posiciones, reducir riesgos y buscar salidas. Estados Unidos mantuvo comunicaciones con la Unión Soviética durante los momentos más peligrosos de la Guerra Fría. Las potencias nucleares hablan precisamente porque el costo de no hablar puede ser catastrófico.
Rusia posee uno de los mayores arsenales nucleares del planeta. Comparte espacio geográfico, historia, rutas energéticas, mares, fronteras y problemas de seguridad con Europa. No desaparecerá. No puede ser expulsada del continente.
No puede ser tratada durante generaciones como si fuese una realidad geográfica temporal.
EUROPA PUEDE AISLAR DIPLOMÁTICAMENTE A RUSIA, PERO NO PUEDE CAMBIAR EL MAPA
La pregunta no es si Europa simpatiza con Vladímir Putin. La pregunta es cómo administra una relación estructuralmente inevitable con la mayor potencia territorial del continente. Sin canales directos, aumentan los riesgos de errores de cálculo. Un incidente militar puede ser interpretado equivocadamente.
Una operación aérea puede desencadenar una escalada. Una amenaza puede ser exagerada. Una oportunidad de alto el fuego puede perderse. Una decisión estadounidense puede imponerse sin considerar los costos europeos.
La apertura impulsada por António Costa busca impedir que Europa permanezca ciega y muda frente a Moscú.
LA UNIÓN EUROPEA ESTÁ DIVIDIDA
Irlanda, Austria y Países Bajos consideran razonable preparar un canal antes de que comiencen negociaciones formales. Francia apoya la idea de que Europa disponga de voz propia. Emmanuel Macron considera inevitable que los europeos participen cuando se discutan garantías de seguridad. Otros gobiernos reaccionan con desconfianza.
Los Estados bálticos y nórdicos temen que Moscú utilice cualquier contacto para dividir a la Unión Europea. Su posición está determinada por la historia, la proximidad geográfica y la percepción directa de amenaza. Alemania también se ha mostrado cautelosa. El canciller Friedrich Merz evitó reconocer de inmediato que Costa deba ser el único interlocutor europeo.
La disputa no consiste solamente en hablar o no hablar con Putin. También consiste en decidir: quién representa a Europa; qué mandato tendrá; qué posición común defenderá; qué concesiones están prohibidas; cómo se coordinará con Ucrania; cómo se impedirá que Moscú negocie por separado con cada capital.
SIN UNA POSICIÓN COMÚN, EL DIÁLOGO PUEDE CONVERTIRSE EN UNA NUEVA FUENTE DE DIVISIÓN
Rusia ha preferido históricamente las relaciones bilaterales con gobiernos europeos. Negociar por separado permite aprovechar diferencias económicas, energéticas y políticas entre los Estados. Una conversación con una Unión Europea cohesionada sería muy distinta. Por eso, el canal de Costa puede fortalecer la autonomía europea, pero solo si cuenta con un mandato claro.
No debe convertirse en una diplomacia secreta. No debe excluir a Ucrania de decisiones que afectan su territorio. No debe permitir acuerdos paralelos que fragmenten a la Unión. No debe transformarse en una competencia personal entre dirigentes europeos.
Europa necesita institucionalizar el diálogo. No improvisarlo.
RUSOFOBIA NO PUEDE SUSTITUIR EL ANÁLISIS ESTRATÉGICO
Durante estos años, parte del debate europeo confundió tres realidades distintas: el Gobierno ruso; el Estado ruso; el pueblo y la cultura rusos. Criticar al Kremlin no justifica discriminar a ciudadanos rusos. Condenar la guerra no exige borrar la literatura, la música, la ciencia o la historia rusa.
Aplicar sanciones a responsables políticos no significa convertir a toda una sociedad en enemiga permanente. Cuando la crítica legítima se transforma en hostilidad cultural generalizada, Europa pierde autoridad moral. También pierde capacidad para imaginar una relación posterior a la guerra. Las guerras terminan.
Los gobiernos cambian. Las sociedades permanecen.
EUROPA DEBE COMBATIR LAS POLÍTICAS QUE CONSIDERE PELIGROSAS, NO CONSTRUIR ODIO CONTRA UN PUEBLO
La misma claridad debe aplicarse a Moscú. Rusia no puede exigir respeto estratégico mientras niega la soberanía de sus vecinos. No puede reclamar garantías de seguridad ignorando las preocupaciones de los países que la rodean. No puede pedir diálogo mientras intensifica ataques contra infraestructuras civiles.
La diplomacia exige reciprocidad. Europa debe abandonar la propaganda simplista. Pero Rusia también debe demostrar que el canal sirve para negociar y no solamente para ganar tiempo, dividir a los europeos o imponer hechos militares.
RUSIA PODRÍA SER UN SOCIO ECONÓMICO IMPORTANTE, PERO NO BAJO LAS CONDICIONES DEL PASADO
La geografía y la complementariedad económica siguen existiendo. Rusia dispone de energía, materias primas, territorio, capacidad científica, industria militar y vínculos con Asia. Europa dispone de capital, tecnología, industria avanzada, mercados y capacidad reguladora. Una relación estable podría producir beneficios para ambos.
Pero no puede reconstruirse sobre la dependencia extrema anterior. Europa no debe volver a colocar casi la mitad de sus importaciones de gas en manos de un solo proveedor. Rusia tampoco puede esperar recuperar automáticamente el mercado perdido. Una eventual cooperación futura tendría que basarse en:
diversificación; contratos transparentes; infraestructuras seguras; arbitraje confiable; cumplimiento del derecho internacional; reducción de riesgos políticos; reciprocidad económica.
COOPERAR NO SIGNIFICA VOLVER A DEPENDER
Rusia podría convertirse nuevamente en un socio relevante para Europa. Pero llamarla hoy “el mejor aliado” sería prematuro. Todavía existe una guerra. Persisten sanciones.
La confianza está destruida. Las infraestructuras energéticas fueron dañadas. Los gobiernos mantienen objetivos incompatibles. La tarea inmediata no es proclamar una alianza.
Es reconstruir el mínimo lenguaje diplomático necesario para evitar una confrontación permanente.
WASHINGTON NO DEBE DECIDIR EN SOLITARIO EL FUTURO DE EUROPA
Estados Unidos continuará siendo un aliado central de numerosos países europeos. La OTAN depende ampliamente de su capacidad militar. La relación económica transatlántica sigue siendo enorme. Pero una alianza no debe convertirse en tutela.
Europa no puede aceptar que sus intereses sean definidos automáticamente desde Washington. Las prioridades estadounidenses pueden cambiar con cada administración. Donald Trump puede acercarse a Moscú hoy y confrontarla mañana. Puede exigir mayores gastos militares.
Puede imponer aranceles a productos europeos. Puede utilizar energía, tecnología y pagos como instrumentos de presión. Puede negociar con Rusia sin incluir a Bruselas.
LA AUTONOMÍA EUROPEA NO EXIGE ROMPER CON ESTADOS UNIDOS; EXIGE DEJAR DE OBEDECER AUTOMÁTICAMENTE
Europa necesita una política propia hacia Washington. Una política propia hacia Moscú. Una política propia hacia Pekín. Y una capacidad propia para defender sus intereses.
El contacto ordenado por António Costa representa un primer paso limitado en esa dirección. No es una reconciliación. No es el levantamiento de sanciones. No es un acuerdo de paz.
Es el reconocimiento de que Europa no puede seguir hablando de Rusia sin hablar con Rusia.
TARDE, EUROPA COMIENZA A ENTENDER QUE LA DIPLOMACIA NO ES DEBILIDAD
Durante años, cualquier propuesta de diálogo fue presentada por algunos sectores como capitulación. Esa posición confundió firmeza con silencio. Pero negarse a hablar no obligó a Rusia a desaparecer. No terminó la guerra.
No devolvió automáticamente los territorios. No redujo el costo económico europeo. No garantizó una arquitectura de seguridad duradera. La diplomacia no garantiza resultados.
Pero su ausencia garantiza que otros decidirán.
EUROPA PAGÓ EL PRECIO DE LA GUERRA, PERO PERMITIÓ QUE OTROS ADMINISTRARAN LA NEGOCIACIÓN
António Costa intenta recuperar una parte de esa capacidad. El éxito dependerá de que Europa actúe unida. De que coordine con Ucrania. De que mantenga principios claros.
De que combine presión y diálogo. De que no sustituya una dependencia rusa por una dependencia estadounidense. De que comprenda que la seguridad continental no puede construirse eternamente sobre una guerra sin salida política. Europa y Rusia no necesitan convertirse de inmediato en aliados.
Necesitan dejar de actuar como si la confrontación permanente fuese el único futuro posible. Rusia continuará siendo vecina de Europa. Estados Unidos continuará defendiendo sus propios intereses. Ucrania continuará exigiendo soberanía y garantías.
La tarea europea consiste en construir una política que reconozca esas tres realidades sin someterse completamente a ninguna.
EUROPA DEBE HABLAR CON RUSIA, DEFENDER A UCRANIA Y LIBERARSE DE LA TUTELA DIPLOMÁTICA DE WASHINGTON
No es una contradicción. Es política exterior adulta. La apertura del canal no resuelve la guerra. Pero rompe una lógica peligrosa: la de una Europa que sanciona, financia y se rearma mientras espera que Estados Unidos decida cuándo, cómo y en qué condiciones comenzará la paz.
El continente que soporta las consecuencias debe participar directamente en la solución.
CRÓNICA
Berlín, 26 de junio de 2026
LOS ESTUDIANTES DOBLEGAN AL PODER EN SERBIA, PERO VUČIĆ PREPARA SU REGRESO
Reportaje visual
Serbia vive uno de los momentos políticos más importantes desde la caída de Slobodan Milošević en el año 2000. Después de aproximadamente dieciocho meses de movilizaciones, ocupaciones universitarias, marchas, bloqueos y protestas contra la corrupción, el presidente Aleksandar Vučić anunció que dejará el cargo en las próximas semanas.
El anuncio representa una victoria política para el movimiento estudiantil, pero no representa todavía una transición democrática completa. Vučić no ha abandonado el poder, no ha fijado una fecha definitiva para su renuncia, no ha disuelto todavía el Parlamento, no ha convocado formalmente las elecciones y no ha descartado regresar como primer ministro.
LA RENUNCIA ANUNCIADA NO ES TODAVÍA LA SALIDA DEL PODER
La diferencia es fundamental. En Serbia, la Presidencia es formalmente una institución con facultades más limitadas que el Gobierno y el Parlamento. Sin embargo, durante doce años, Vučić ha concentrado una enorme influencia política desde distintos cargos.
Fue primer ministro, después fue presidente, mantuvo el control del Partido Progresista Serbio e influyó sobre el Gobierno, el Parlamento, la administración pública, los medios y la política exterior. Por eso, el verdadero poder no ha dependido exclusivamente del cargo que ocupa, sino de su control sobre el partido, las instituciones y las redes políticas que sostienen al Estado.
Si Vučić deja la Presidencia, pero conserva el partido, controla la mayoría parlamentaria y coloca a un aliado en la jefatura del Estado, el sistema puede continuar funcionando bajo su dirección. Eso explica por qué los estudiantes mantienen las protestas: no exigen únicamente un cambio de rostro, sino un cambio en la estructura del poder.
LA TRAGEDIA DE NOVI SAD NO FUE SOLO UN ACCIDENTE
El movimiento comenzó después del derrumbe de una marquesina de hormigón en la estación ferroviaria de Novi Sad, en noviembre de 2024. Dieciséis personas murieron y el desastre se convirtió rápidamente en símbolo de una crisis política mucho más profunda.
La estación había sido objeto de obras y renovación. La ciudadanía comenzó a exigir explicaciones sobre contratos, permisos, supervisión, mantenimiento, responsabilidad técnica y posible corrupción. La pregunta dejó de ser únicamente por qué cayó una estructura.
¿QUIÉN AUTORIZÓ, QUIÉN SUPERVISÓ, QUIÉN COBRÓ Y QUIÉN DEBE RESPONDER?
El derrumbe expuso una de las debilidades centrales de los sistemas políticos capturados por redes partidarias: cuando los contratos públicos, los permisos, la supervisión técnica y la ejecución de obras quedan sometidos a intereses políticos, la corrupción deja de ser una abstracción. Puede matar.
Una infraestructura pública mal construida no es solamente una falla administrativa. Es el resultado posible de una cadena de decisiones: contratos opacos, empresas favorecidas, supervisión debilitada, permisos incompletos, controles reducidos, responsabilidades dispersas y protección política.
Posteriormente, fiscales serbios acusaron a trece personas, entre ellas un exministro, por presuntas irregularidades relacionadas con el uso del edificio sin los permisos necesarios, falta de mantenimiento y posibles delitos durante la renovación. Eso confirma que la tragedia tenía una dimensión institucional y no podía reducirse a un hecho imprevisible.
CUANDO FALLA EL CONTROL PÚBLICO, LA CORRUPCIÓN SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA DE VIDA O MUERTE
Los estudiantes comprendieron que no bastaba con exigir la renuncia de un funcionario. La responsabilidad debía alcanzar a toda la cadena política y administrativa. Por eso, las protestas evolucionaron desde una demanda de justicia por las víctimas hacia una exigencia de elecciones anticipadas, libertad mediática, independencia judicial, transparencia y rendición de cuentas.
EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CAMBIÓ EL EQUILIBRIO POLÍTICO
Durante años, Vučić consiguió dominar la agenda pública serbia. Su Gobierno se presentó como garante de estabilidad, crecimiento y seguridad. La oposición permaneció fragmentada, los medios críticos enfrentaron presiones y las instituciones fueron acusadas de responder a la lógica del partido gobernante.
El movimiento estudiantil rompió ese equilibrio. Las universidades se convirtieron en centros de organización y profesores, trabajadores, agricultores, profesionales y sectores urbanos se sumaron a las movilizaciones. Las marchas dejaron de ser expresiones aisladas y se transformaron en una protesta nacional prolongada.
El poder no cayó por una sola manifestación. Fue debilitado por la persistencia.
LOS ESTUDIANTES NO DERROTARON AL GOBIERNO EN UN DÍA: LO OBLIGARON A RETROCEDER DURANTE DIECIOCHO MESES
Ese es el principal valor político del movimiento. Demuestra que una protesta organizada puede modificar los cálculos de un Gobierno que controla amplias partes del aparato estatal. Vučić anunció su futura renuncia porque el costo político de continuar sin concesiones comenzó a superar el costo de abrir elecciones anticipadas.
Eso no significa que haya aceptado las demandas democráticas. Significa que intenta reorganizar su poder.
VUČIĆ PUEDE CAMBIAR DE CARGO SIN ABANDONAR EL CONTROL
La posibilidad de que regrese como primer ministro debe analizarse con seriedad. En un sistema parlamentario, el primer ministro dirige el Gobierno y puede concentrar más poder ejecutivo cotidiano que el presidente.
Si el Partido Progresista Serbio gana las elecciones parlamentarias, Vučić podría intentar ocupar nuevamente ese cargo. También podría instalar a una figura leal en la Presidencia y conservar la dirección real desde el partido.
La operación tendría una lógica clara: abandonar un cargo que ya no puede prolongar indefinidamente; presentarse como dirigente que escucha al pueblo; convocar elecciones bajo condiciones favorables; movilizar la estructura territorial del partido; controlar la campaña mediante su presencia mediática y regresar desde otra posición institucional.
NO SERÍA UNA RETIRADA: SERÍA UNA RECONFIGURACIÓN DEL PODER
Serbia ya ha vivido una forma de presidencialismo informal. La Constitución distribuye funciones entre distintas instituciones, pero la autoridad política real se ha concentrado alrededor de Vučić. Cuando el poder sigue a una persona independientemente del cargo, la alternancia institucional puede convertirse en una apariencia.
Por eso, el problema no se resuelve únicamente con su renuncia. La democracia serbia necesita elecciones libres y competitivas, acceso equitativo a los medios de comunicación, autoridades electorales independientes, fiscalización del financiamiento político, protección para observadores y periodistas, libertad de reunión, investigación de la violencia contra manifestantes, independencia judicial y transparencia en los contratos públicos.
Sin esas garantías, una elección anticipada puede convertirse en una ratificación administrada por el mismo sistema que está siendo cuestionado.
EL CONTROL DE LOS MEDIOS ES UNA PIEZA CENTRAL
La competencia electoral no depende únicamente de las urnas. Depende de quién puede hablar, quién aparece en televisión, quién controla los titulares, quién define la agenda, quién dispone de recursos públicos y quién utiliza la administración estatal durante la campaña.
La oposición y organizaciones civiles han acusado al Gobierno serbio de limitar la libertad de prensa y favorecer una cobertura dominante del partido gobernante. Vučić y sus aliados rechazan esas acusaciones, pero la preocupación europea sobre libertad mediática, independencia judicial y condiciones electorales existe desde hace años.
Una elección no es plenamente libre cuando un partido controla de manera desproporcionada la información, los recursos y las instituciones. El movimiento estudiantil exige precisamente que la competencia no comience con el resultado prácticamente decidido.
SERBIA ES CANDIDATA A LA UNIÓN EUROPEA, PERO SIGUE LEJOS DE SUS EXIGENCIAS DEMOCRÁTICAS
Serbia aspira a incorporarse a la Unión Europea. Pero para avanzar debe mejorar el Estado de derecho, combatir la corrupción, garantizar elecciones libres, fortalecer la independencia judicial y proteger la libertad de prensa.
La crisis política demuestra que esos requisitos no son simples formalidades burocráticas. Son condiciones esenciales para evitar que el poder quede concentrado durante años en una sola estructura partidaria.
La Unión Europea ha criticado el uso de la fuerza contra manifestantes pacíficos y ha expresado preocupación por la libertad de prensa y la independencia judicial. Sin embargo, Bruselas también ha mantenido durante años una relación pragmática con Vučić, al que considera un interlocutor necesario para la estabilidad regional, el diálogo con Kosovo, las migraciones, la energía y la seguridad en los Balcanes.
BRUSELAS EXIGE DEMOCRACIA, PERO DURANTE AÑOS PRIORIZÓ LA ESTABILIDAD
Mientras Vučić garantizaba previsibilidad regional, la Unión Europea toleró una concentración creciente del poder. Este patrón se repite con frecuencia: los Gobiernos europeos denuncian el autoritarismo cuando se vuelve insostenible, pero aceptan durante años a dirigentes fuertes si protegen fronteras, mercados o acuerdos estratégicos.
La protesta estudiantil obligó a Europa a mirar una realidad que ya existía. La estabilidad sin democracia no es estabilidad. Es acumulación de tensión.
SERBIA TAMBIÉN SE ENCUENTRA ENTRE EUROPA, RUSIA Y CHINA
Vučić ha desarrollado una política exterior de equilibrio. Serbia quiere ingresar en la Unión Europea, pero mantiene vínculos estrechos con Rusia y también ha profundizado relaciones económicas con China.
Ese equilibrio le ha permitido obtener inversiones, apoyo diplomático y margen de maniobra, pero también ha complicado su proceso europeo. Bruselas exige que Serbia alinee progresivamente su política exterior con la Unión; Moscú busca conservar influencia histórica, energética y política en los Balcanes; y China participa en infraestructura, minería y proyectos estratégicos.
Vučić ha utilizado esta competencia internacional para fortalecer su posición interna. Se presenta ante Europa como garante de estabilidad, ante Rusia como socio histórico, ante China como aliado económico y ante la población serbia como dirigente capaz de negociar con todas las potencias.
EL EQUILIBRIO EXTERIOR TAMBIÉN HA SERVIDO PARA CONSOLIDAR EL PODER INTERNO
Por eso, las futuras elecciones serán observadas no solamente por los serbios, sino también por Bruselas, Moscú y Pekín. Cada actor tiene intereses en el resultado.
La Unión Europea quiere reformas, pero teme inestabilidad. Rusia quiere evitar que Serbia se aleje definitivamente de su órbita. China quiere continuidad para sus inversiones. El movimiento estudiantil, en cambio, reclama algo más elemental: que Serbia sea gobernada por instituciones responsables ante sus ciudadanos.
LA RENUNCIA NO BORRA LAS RESPONSABILIDADES
Vučić puede abandonar la Presidencia, pero eso no elimina las preguntas sobre corrupción, violencia política, control mediático, contratos públicos y concentración institucional. Tampoco reemplaza la investigación de la tragedia de Novi Sad.
Las víctimas no necesitan una maniobra electoral. Necesitan verdad, responsabilidades y justicia. Los estudiantes no se movilizaron durante dieciocho meses para cambiar un título en una oficina. Se movilizaron porque consideran que el sistema dejó de responder a la ciudadanía.
CAMBIAR DE CARGO NO EQUIVALE A CAMBIAR EL SISTEMA
Una transición democrática real exige que las instituciones funcionen sin depender de una sola persona; que la Fiscalía investigue sin órdenes políticas; que los tribunales decidan con independencia; que los medios puedan criticar; que los contratos públicos sean transparentes; que la policía proteja la protesta pacífica; que las elecciones ofrezcan igualdad efectiva y que ninguna figura pueda trasladarse de una institución a otra conservando intacto todo el poder.
LOS ESTUDIANTES HAN GANADO UNA BATALLA, NO TODAVÍA LA TRANSICIÓN
Han obligado al presidente a anunciar su salida, han instalado la corrupción en el centro del debate, han demostrado que el miedo puede romperse, han articulado a universidades, trabajadores y sectores sociales y han provocado elecciones anticipadas.
Pero el aparato político de Vučić sigue activo. Su partido conserva estructura, recursos, dirigentes y presencia territorial. Su influencia mediática continúa, sus aliados permanecen en las instituciones y su posible regreso como primer ministro está abierto.
Por eso, las protestas continúan. No por incapacidad para reconocer una victoria, sino porque comprenden el riesgo de una salida administrada.
VUČIĆ PUEDE INTENTAR ENTREGAR LA PRESIDENCIA PARA CONSERVAR EL PODER
Ese será el verdadero examen de Serbia: no si Vučić firma una renuncia, sino si acepta elecciones verdaderamente libres; no si cambia de oficina, sino si abandona el control informal sobre las instituciones; no si promete combatir la corrupción, sino si permite que fiscales, jueces y periodistas investiguen a su propio entorno.
Tampoco bastará con convocar al pueblo a votar. Tendrá que permitir que el pueblo pueda elegir sin miedo, desigualdad mediática ni abuso de recursos estatales.
Serbia ha demostrado que la movilización ciudadana puede doblegar a un poder aparentemente invulnerable. Pero también debe demostrar que puede impedir que ese mismo poder regrese con otro nombre, otro cargo y la misma estructura.
LA DEMOCRACIA NO CONSISTE EN QUE UN DIRIGENTE ELIJA DESDE QUÉ CARGO CONTINUARÁ GOBERNANDO
Consiste en que la ciudadanía pueda reemplazarlo. Consiste en que las instituciones sobrevivan a las personas. Consiste en que la muerte de 16 ciudadanos no quede enterrada bajo propaganda, elecciones controladas o promesas de reforma.
Los estudiantes serbios abrieron una puerta. Ahora deben impedir que Vučić la utilice para entrar nuevamente al poder.
CRÓNICA
Berlín, 30 de junio de 2026
BOLIVIA BAJO ESTADO DE EMERGENCIA: RODRIGO PAZ ENTREGA LA ECONOMÍA AL FMI, MILITARIZA LA CRISIS Y ABRE LA SOBERANÍA A WASHINGTON
Bolivia posee litio, gas, minerales, tierras y una extraordinaria riqueza natural, pero una parte creciente de su población enfrenta alimentos caros, salarios insuficientes, escasez, hospitales debilitados y pérdida acelerada del poder adquisitivo. Mientras el pueblo paga la crisis, el Gobierno de Rodrigo Paz negocia con el Fondo Monetario Internacional, aplica reformas favorables a los mercados y responde al descontento mediante el estado de emergencia y la intervención militar.
Bolivia atraviesa una de las crisis sociales, económicas y políticas más graves de las últimas décadas. Mientras millones de familias enfrentan inflación, escasez de combustible, encarecimiento de los alimentos, deterioro de los servicios públicos y pérdida acelerada del poder adquisitivo, el Gobierno de Rodrigo Paz responde mediante austeridad, apertura económica, negociación con el Fondo Monetario Internacional y despliegue de las fuerzas de seguridad frente a las movilizaciones populares.
El discurso oficial presenta estas medidas como un programa inevitable para recuperar la estabilidad. Sin embargo, para sectores sindicales, indígenas, campesinos, mineros, trabajadores y organizaciones populares, el verdadero efecto consiste en trasladar el costo de la crisis hacia quienes viven de su salario, mientras se abren nuevas oportunidades para los grandes empresarios, los acreedores internacionales, los inversionistas extranjeros y las élites económicas que históricamente han concentrado la riqueza nacional.
Paz llegó al poder prometiendo modernización, orden económico y un supuesto “capitalismo para todos”. Pero los hechos muestran una realidad mucho más dura: eliminación de subsidios, flexibilización cambiaria, pérdida de valor de la moneda, acercamiento político a Washington, conversaciones con el FMI y reformas dirigidas a recuperar la confianza de los mercados.
El pueblo debe pagar más por los alimentos, el transporte, el combustible y los servicios esenciales, mientras los grupos económicos esperan acceder a sectores estratégicos, contratos públicos, empresas estatales y recursos naturales. La modernización prometida corre el riesgo de convertirse en una transferencia gigantesca de riqueza desde la mayoría social hacia una minoría privilegiada.
EL PUEBLO PAGA LA CRISIS, MIENTRAS LAS ÉLITES NEGOCIAN EL LITIO, EL GAS Y LOS RECURSOS NACIONALES
Bolivia posee litio, gas, minerales, tierras agrícolas, agua y una riqueza natural extraordinaria. Sin embargo, esa abundancia no ha impedido que amplios sectores padezcan pobreza, precariedad laboral, escasez, hambre, abandono estatal y falta de acceso suficiente a medicamentos y servicios básicos.
La contradicción es brutal: un país inmensamente rico en recursos mantiene a una parte de su población luchando diariamente para comprar alimentos, conseguir combustible, acceder a la salud y recibir salarios que permitan sostener una vida digna.
El problema no es la falta de riqueza. El problema es quién controla esa riqueza, quién negocia los contratos, quién recibe las ganancias, quién paga las pérdidas y quién decide el futuro de los recursos nacionales.
Cuando el Estado se somete a los acreedores, privatiza los beneficios y socializa los sacrificios, la soberanía se transforma en una palabra vacía. El pueblo conserva la bandera, pero pierde el control efectivo de su economía.
PAZ NO RESPONDIÓ AL DESCONTENTO CON JUSTICIA SOCIAL: RESPONDIÓ CON ESTADO DE EMERGENCIA Y MILITARES
Después de semanas de protestas, bloqueos y enfrentamientos, el Gobierno declaró un estado de emergencia por noventa días. La medida amplió las facultades del Ejecutivo y permitió una intervención más extensa de las Fuerzas Armadas para despejar carreteras, proteger instalaciones estratégicas y contener las movilizaciones.
El Gobierno sostiene que estas decisiones buscan restablecer el abastecimiento, proteger la circulación y evitar una mayor paralización económica. Sin embargo, la militarización no resuelve el hambre, la inflación, la falta de dólares, la pérdida salarial, el deterioro hospitalario ni el agotamiento social.
Un soldado puede retirar temporalmente una barricada, pero no puede eliminar las razones que empujaron a campesinos, trabajadores, indígenas, mineros, transportistas y sindicatos a ocupar las carreteras.
Cuando un Gobierno responde a una crisis social mediante el despliegue militar, el problema deja de ser solamente económico. Se convierte también en una crisis democrática.
WASHINGTON RESPALDA AL GOBIERNO, MIENTRAS EL FMI PREPARA SUS CONDICIONES
Estados Unidos ha expresado respaldo político al Gobierno de Rodrigo Paz en medio de la crisis. Paralelamente, Bolivia negocia un programa de financiamiento de miles de millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional y aplica medidas coincidentes con las recomendaciones tradicionales del organismo: flexibilización cambiaria, reducción de subsidios, disciplina fiscal, contención del gasto y apertura hacia el capital extranjero.
No existe hasta ahora una prueba pública que demuestre una orden directa de Washington para decretar el estado de emergencia. Pero la convergencia política es evidente: el Gobierno recibe respaldo estadounidense mientras avanza hacia un programa económico alineado con los intereses de los acreedores, los organismos financieros y los grandes inversionistas.
El Fondo Monetario Internacional no entrega recursos sin condiciones. Sus programas suelen incorporar metas fiscales, reformas estructurales, cambios en subsidios, revisión del gasto público, flexibilización de mercados y garantías de pago para los acreedores.
La pregunta fundamental no consiste solamente en cuánto dinero recibirá Bolivia. La verdadera pregunta es qué deberá entregar a cambio: cuántos subsidios, cuánto gasto social, cuántas empresas públicas, cuánta capacidad regulatoria, cuántos recursos estratégicos y cuántos años de sacrificio popular.
EL FMI NO LLEGA SOLO: LLEGA ACOMPAÑADO DE RECORTES, DEUDA, PRIVATIZACIÓN Y PÉRDIDA DE SOBERANÍA
En América Latina, la entrada del Fondo Monetario Internacional rara vez ha significado únicamente una operación financiera. Históricamente, sus créditos han estado asociados a programas de ajuste fiscal, reducción de subsidios, reformas previsionales, contención salarial, privatizaciones, flexibilización laboral y disminución del papel social del Estado.
La fórmula se repite: primero se declara que el país se encuentra al borde del colapso; después se presenta el crédito internacional como la única salida; finalmente se exige que trabajadores, jubilados, estudiantes, pacientes y familias populares paguen el costo de una crisis que no provocaron.
Se reducen o debilitan becas, vivienda pública, salud, educación, protección social, salarios, pensiones y subsidios. Mientras tanto, se protegen prioritariamente los pagos a los acreedores, se abren mercados para las grandes corporaciones y se ofrecen los recursos estratégicos como garantía política y económica de la deuda.
LA DEUDA SE CONVIERTE EN UNA CADENA Y LOS RECURSOS DEL PUEBLO EN LA GARANTÍA DEL ACREEDOR
El mecanismo es profundamente desigual. El préstamo ingresa como una promesa de estabilidad, pero la deuda permanece durante años. Cada nuevo vencimiento obliga a renegociar, solicitar otro crédito, aplicar nuevos ajustes y transferir una parte creciente del presupuesto nacional hacia el servicio de la deuda.
Cuando un país pierde capacidad para pagar en condiciones normales, aumenta la presión para vender empresas públicas, abrir sectores estratégicos, flexibilizar la explotación de minerales, entregar infraestructura, modificar las leyes laborales o aceptar condiciones económicas redactadas fuera de sus fronteras.
Un Estado no se embarga automáticamente como una vivienda particular. Pero la dependencia financiera puede reducir su capacidad real para decidir. El Gobierno comienza a gobernar pensando primero en los acreedores, las agencias de calificación, los bancos y los mercados, y después en las necesidades de su población.
La soberanía no se pierde solamente cuando un ejército extranjero atraviesa una frontera. También se pierde cuando las decisiones fundamentales sobre moneda, energía, recursos naturales, presupuesto, salarios y derechos sociales comienzan a tomarse bajo la presión de organismos financieros y potencias externas.
AMÉRICA LATINA NO ES EL PATIO TRASERO DE WASHINGTON
Durante décadas, Estados Unidos ha tratado a América Latina como una zona de influencia política, económica, diplomática y militar. Gobiernos, corporaciones, agencias, organismos financieros y élites locales han intervenido repetidamente en decisiones que pertenecen exclusivamente a los pueblos latinoamericanos.
La antigua doctrina del “patio trasero” no siempre aparece hoy mediante golpes militares tradicionales. También puede expresarse mediante presiones diplomáticas, respaldo selectivo a determinados gobiernos, sanciones, condicionamientos financieros, control de mercados, campañas mediáticas y programas económicos que reducen la soberanía nacional.
En ese sistema, los dirigentes locales que ejecutan obedientemente las políticas de austeridad son presentados como modernizadores, aunque sus decisiones empobrezcan a la población y beneficien a los sectores más poderosos.
LOS GOBIERNOS TÍTERES ADMINISTRAN EL SACRIFICIO DEL PUEBLO Y LAS GANANCIAS DE LAS ÉLITES
Cuando un Gobierno elimina subsidios mientras los alimentos suben; cuando restringe la protesta en lugar de escucharla; cuando militariza las carreteras en vez de resolver el hambre; cuando negocia con el FMI sin suficiente control popular; y cuando ofrece estabilidad a los inversionistas mientras millones pierden poder adquisitivo, deja de representar plenamente el interés nacional.
Se convierte, en la práctica, en administrador de una política diseñada para proteger a los acreedores, las grandes empresas, los grupos financieros y las élites internas.
Bolivia posee recursos suficientes para garantizar alimentación, educación, salud, vivienda, trabajo, transporte, industrialización y una vida digna. La pobreza de un país rico no es una fatalidad natural. Es el resultado de una estructura de poder que concentra los beneficios y distribuye las pérdidas.
LA RECETA DE LOS CHICAGO BOYS CAMBIA DE NOMBRE, PERO NO CAMBIA DE OBJETIVO
La doctrina neoliberal aplicada en América Latina desde las décadas de 1970 y 1980 promovió privatizaciones, reducción del Estado, apertura indiscriminada de mercados, debilitamiento sindical, contención salarial y entrega de servicios esenciales a empresas privadas.
Aquella doctrina, impulsada inicialmente por economistas formados en la Universidad de Chicago y aplicada con especial violencia durante la dictadura chilena, presentó el mercado como solución universal y los derechos sociales como costos que debían reducirse.
Hoy la misma receta utiliza palabras más elegantes: disciplina fiscal, confianza inversionista, modernización, flexibilización, equilibrio macroeconómico, competitividad y reformas estructurales.
Pero para las familias populares, el resultado puede ser idéntico: menos derechos, servicios más caros, salarios reducidos, debilitamiento de las instituciones públicas, mayor concentración de la riqueza y creciente dependencia financiera.
ARGENTINA, CHILE, PERÚ Y COLOMBIA: LA ADVERTENCIA DE UNA RECETA QUE SE REPITE
Argentina demuestra el peso que puede adquirir una deuda gigantesca con el FMI y la capacidad de los acreedores para condicionar durante años las decisiones económicas de un país. Cada negociación exige nuevos objetivos fiscales y mantiene al pueblo sometido a una deuda que atraviesa distintos gobiernos.
En Chile, las políticas de austeridad, privatización y debilitamiento de los derechos sociales recuerdan permanentemente el legado de los Chicago Boys. La salud, la educación, la vivienda, las pensiones y la cultura continúan sometidas a una lógica donde el mercado conserva un poder extraordinario.
Perú ha vivido décadas de inestabilidad política, concentración económica, desigualdad territorial y subordinación de amplios sectores del Estado a intereses empresariales. Colombia también enfrenta una disputa profunda entre quienes defienden reformas sociales y quienes buscan preservar una estructura económica históricamente desigual.
Cada país posee una historia diferente y no puede afirmarse que todos sigan exactamente el mismo proceso. Pero existe un patrón regional reconocible: cuando los mercados exigen confianza, las élites piden orden y Washington respalda a gobiernos dispuestos a aplicar ajustes, el costo termina recayendo sobre la población.
ENDEUDAR A LOS PUEBLOS, EMPOBRECER A LAS MAYORÍAS Y ENRIQUECER A LOS MISMOS DE SIEMPRE
El endeudamiento externo puede transformarse en una poderosa herramienta de control. El país recibe dólares para resolver una emergencia inmediata, pero posteriormente debe destinar exportaciones, impuestos y recursos públicos al pago del capital y de los intereses.
Los beneficios se concentran en bancos, fondos financieros, acreedores, intermediarios y sectores económicos capaces de proteger su patrimonio. El pueblo, en cambio, recibe inflación, pérdida salarial, impuestos, reducción del gasto público y servicios cada vez más debilitados.
No se trata de que el FMI imprima dinero sin límite para apropiarse directamente de los países. Se trata de un sistema internacional en el que el crédito otorga poder político al acreedor y reduce el margen de decisión del deudor.
Cuando la deuda se vuelve imposible de administrar sin nuevos préstamos, el país ingresa en un círculo: necesita crédito para pagar deuda anterior, acepta condiciones para recibirlo y aplica sacrificios que debilitan todavía más su economía interna.
NO FALTA RIQUEZA: SOBRAN INTERMEDIARIOS DISPUESTOS A ENTREGARLA
El problema de Bolivia no es la ausencia de recursos. El problema es que sus riquezas pueden quedar comprometidas mientras el pueblo paga combustible más caro, alimentos más caros, medicamentos escasos y servicios públicos más débiles.
Un Gobierno que responde al sufrimiento mediante austeridad, estado de emergencia y fuerzas militares no está resolviendo las causas de la crisis. Está protegiendo un modelo económico y una determinada estructura de poder.
La pregunta decisiva no es cuánto dinero prestará el FMI. La pregunta es cuánto deberá entregar Bolivia a cambio: cuántos derechos, cuántos subsidios, cuántas empresas públicas, cuánta capacidad regulatoria, cuánta soberanía y cuántos años de sacrificio popular.
EL LITIO NO PUEDE CONVERTIRSE EN LA GARANTÍA DE UNA NUEVA DEPENDENCIA
Bolivia posee una de las mayores riquezas de litio del mundo. Ese recurso podría financiar educación, salud, vivienda, ciencia, infraestructura, industrialización y bienestar social durante generaciones.
Pero si el país se limita a exportar materia prima, las mayores ganancias serán obtenidas por las empresas que fabriquen baterías, vehículos, sistemas energéticos y componentes tecnológicos fuera del territorio boliviano.
La soberanía exige que Bolivia controle la extracción, desarrolle tecnología, proteja el agua, respete a las comunidades indígenas y campesinas, industrialice dentro del país y garantice que la mayor parte de las ganancias permanezca en manos del pueblo.
Bolivia necesita socios que respeten su soberanía, no nuevos propietarios de sus recursos. Necesita cooperación tecnológica, no contratos secretos. Necesita inversión bajo control nacional, no subordinación económica.
BOLIVIA NO NECESITA OTRO ADMINISTRADOR DE LOS INTERESES DE WASHINGTON
Bolivia necesita un Gobierno que responda ante su pueblo, proteja sus recursos, fortalezca las instituciones públicas y coloque la vida humana por encima de los acreedores.
Rodrigo Paz puede llamar modernización a sus reformas. Puede llamar estabilidad al despliegue militar. Puede llamar cooperación al respaldo de Washington y financiamiento a las condiciones del FMI.
Pero para el trabajador que no puede comprar alimentos, para la familia que espera combustible, para el campesino que bloquea una carretera, para el jubilado que teme perder sus derechos y para el paciente que no encuentra medicamentos, esas palabras no modifican la realidad.
Un Gobierno que protege primero la confianza de los mercados y después la dignidad de su pueblo no está recuperando la soberanía: está administrando su entrega.
AMÉRICA LATINA NO NACIÓ PARA SER EL PATIO TRASERO DE NINGUNA POTENCIA
Sus minerales, su energía, su tierra, su agua, su industria y su futuro pertenecen a sus pueblos. No pertenecen al FMI, no pertenecen a Washington y no pertenecen a las élites que convierten la deuda pública en ganancias privadas.
Bolivia posee riquezas suficientes para garantizar una vida digna. Lo que falta no son recursos. Falta que esos recursos dejen de servir prioritariamente a los acreedores, a los intermediarios y a las élites, y comiencen a pertenecer realmente al pueblo boliviano.
La soberanía no se proclama solamente en los discursos. Se demuestra protegiendo la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, los salarios, las empresas públicas y los recursos estratégicos de una nación.
Bolivia se encuentra ante una decisión histórica: puede defender su independencia económica y utilizar sus riquezas para transformar la vida de su población, o puede permitir que la deuda, la austeridad y los intereses extranjeros vuelvan a convertirla en proveedora de materias primas y sacrificios humanos.
CRÓNICA
Berlín, 30 de junio de 2026
JUICIO POLÍTICO A JORGE QUIROZ: LA REBAJA TRIBUTARIA DE KAST PONE EN RIESGO LOS DERECHOS SOCIALES Y LA SOBERANÍA DE CHILE
El Gobierno de José Antonio Kast y su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, pretenden reducir gradualmente el impuesto de las grandes empresas desde el 27 % hasta el 23 %. Mientras millones de chilenos esperan atención médica, sobreviven con pensiones insuficientes, buscan una vivienda o necesitan becas y educación pública, el Ejecutivo propone disminuir de manera permanente los recursos que sostienen al Estado y garantizan los derechos fundamentales.
Chile se encuentra nuevamente ante una decisión económica capaz de marcar a varias generaciones. El Gobierno de José Antonio Kast y su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, presentan su reforma tributaria como una herramienta para recuperar el crecimiento, atraer inversiones y generar empleo. Sin embargo, detrás de ese lenguaje técnico existe una decisión política concreta: reducir gradualmente el impuesto corporativo desde el 27 % hasta el 23 %.
Esa reducción no es una cifra abstracta escrita en una planilla. Significa que una proporción mayor de las utilidades permanecerá en manos privadas y que una proporción menor ingresará al presupuesto público. Significa reducir la capacidad del Estado para financiar hospitales, escuelas, universidades, becas, vivienda, pensiones, alimentación infantil, ciencia, cultura, deporte y desarrollo regional.
REDUCIR EL IMPUESTO EMPRESARIAL DEL 27 % AL 23 % ES UNA DECISIÓN POLÍTICA, NO UNA SIMPLE CORRECCIÓN TÉCNICA
El Gobierno afirma que una tributación empresarial menor estimulará la inversión, generará empleo y finalmente aumentará la recaudación mediante un mayor crecimiento. Pero ese resultado no está garantizado. La rebaja produce efectos fiscales concretos antes de que las inversiones prometidas, si efectivamente llegan, comiencen a generar nuevos recursos.
Mientras el Ejecutivo espera una futura reacción favorable de los mercados, los hospitales necesitan medicamentos, especialistas, pabellones e instrumental ahora. Las familias necesitan viviendas ahora. Los estudiantes requieren becas, alimentación y materiales durante el presente año. Los jubilados necesitan comer, pagar servicios y comprar medicamentos todos los meses.
JORGE QUIROZ Y EL GOBIERNO DE JOSÉ ANTONIO KAST DEBEN RESPONDER POLÍTICAMENTE ANTE CHILE
Esta crónica sostiene que Jorge Quiroz y el Gobierno de José Antonio Kast deben enfrentar una investigación parlamentaria profunda, fiscalización pública y un debate nacional sobre su responsabilidad política. No se trata de declarar anticipadamente una condena constitucional, sino de exigir que el ministro explique quiénes resultarán beneficiados, cuánto dejará de recaudar el Estado, qué compensaciones existen y cuáles derechos sociales quedarán expuestos.
Un ministro de Hacienda no puede ofrecer ventajas tributarias permanentes al gran capital sin identificar públicamente quién asumirá el costo. Tampoco puede esconder detrás de expresiones como competitividad, certeza jurídica, confianza inversionista o disciplina fiscal una transferencia de recursos que afectará directamente a la ciudadanía.
EL COSTO FISCAL NO PUEDE OCULTARSE DETRÁS DE PROMESAS DE CRECIMIENTO FUTURO
Las evaluaciones realizadas durante la tramitación han advertido que las medidas compensatorias no cubren completamente el costo de las rebajas y que los efectos negativos sobre el balance fiscal podrían extenderse durante varios años. Por eso, cualquier cifra debe presentarse como una estimación dependiente del texto finalmente aprobado, de la actividad económica, de las utilidades empresariales y de la recaudación real.
La cifra de US$2.500 millones utilizada en el debate debe entenderse como una referencia aproximada sobre la magnitud potencial del impacto y no como una pérdida matemática idéntica durante todos los años. Lo esencial permanece: una reducción de esta dimensión obliga al Gobierno a explicar con absoluta claridad cómo reemplazará los ingresos y quién pagará la diferencia.
Una proyección meramente ilustrativa de US$2.500 millones durante diez años equivaldría a US$25.000 millones; durante veinticinco años llegaría a US$62.500 millones. No constituye una proyección fiscal oficial, porque la economía y las leyes cambian, pero permite comprender la enorme magnitud de los recursos que pueden quedar comprometidos.
¿DÓNDE ESTÁ EL ROL DEL ESTADO CUANDO LOS DERECHOS FUNDAMENTALES SE CONVIERTEN EN PRIVILEGIOS?
El Estado no existe únicamente para garantizar contratos, proteger inversiones y asegurar la rentabilidad de los grandes grupos económicos. Su primera obligación es garantizar la dignidad de la población: salud, educación, vivienda, alimentación, seguridad social, protección de la infancia y una vejez que no condene a nadie a la miseria.
Cuando una familia debe esperar meses para conseguir una consulta con un especialista o cerca de un año para una operación, el problema no es una simple estadística. Es dolor, angustia, pérdida de ingresos, enfermedad que avanza y una persona que ve deteriorarse su calidad de vida mientras el sistema le exige paciencia.
LISTAS DE ESPERA, OPERACIONES POSTERGADAS Y PACIENTES ABANDONADOS
Al cierre de 2025, la mediana de espera informada oficialmente llegó aproximadamente a 226 días para consultas de especialidad y a 251 días para intervenciones quirúrgicas no GES. Aunque esas cifras representan una mejora frente a periodos anteriores, continúan siendo intolerables para miles de pacientes y familias.
Detrás de esas cifras existen hospitales que requieren personal, medicamentos, jeringas, camas, instrumental, tecnología, pabellones, ambulancias e infraestructura. El Estado no puede responder a esa emergencia reduciendo permanentemente la tributación de las grandes empresas y esperando que el mercado resuelva algún día lo que la población necesita hoy.
Una persona que espera una cirugía no puede alimentarse de promesas sobre el crecimiento futuro. Necesita exámenes, especialistas, medicamentos y una fecha segura. Cuando la enfermedad avanza durante la espera, la omisión institucional puede producir daños irreversibles.
NO SE PUEDE REBAJAR EL IMPUESTO AL GRAN CAPITAL MIENTRAS LOS HOSPITALES PIDEN RECURSOS
Cada peso que el Gobierno deja de recaudar debe explicarse frente a los pacientes. Debe decirse cuántas consultas, ambulancias, camas, tratamientos, jeringas, medicamentos y operaciones podrían financiarse con esos recursos.
No basta con prometer que la inversión futura compensará la pérdida. Los hospitales necesitan recursos hoy. Los pacientes necesitan operaciones hoy. Las escuelas necesitan profesores y materiales hoy. Las familias necesitan viviendas hoy.
BECAS, EDUCACIÓN, VIVIENDA Y ALIMENTACIÓN INFANTIL NO SON GASTOS PRESCINDIBLES
La rebaja tributaria empresarial también debe compararse con las necesidades de niños, jóvenes y familias. El dinero que deja de ingresar al Estado puede traducirse en menos becas, menos infraestructura escolar, menos profesores, menos alimentación estudiantil, menos viviendas sociales y menos apoyo para hogares vulnerables.
El Gobierno no puede pedir austeridad a quienes ya viven con lo mínimo mientras ofrece alivio tributario a quienes concentran las mayores utilidades. Los derechos sociales no pueden convertirse en la variable de ajuste utilizada para financiar privilegios empresariales.
Cuando se debilitan la salud, la educación, la vivienda, la cultura, la ciencia y la alimentación escolar, no se están reduciendo simples números presupuestarios. Se están reduciendo oportunidades, derechos y posibilidades de desarrollo humano.
CUARENTA O CINCUENTA AÑOS DE TRABAJO NO PUEDEN TERMINAR EN UNA PENSIÓN DE MISERIA
Chile prometió que el sistema de capitalización individual administrado por las AFP garantizaría propiedad sobre los ahorros, seguridad financiera y una vejez digna. Después de décadas, numerosos jubilados dependen de ingresos incapaces de cubrir arriendo, alimentación, medicamentos, transporte y servicios básicos.
La Pensión Garantizada Universal supera ligeramente los 230.000 pesos mensuales. Dependiendo del tipo de cambio, representa poco más de doscientos dólares. Ese monto no permite pagar por sí solo un arriendo en la mayoría de las ciudades chilenas y mucho menos sostener todas las necesidades de una persona mayor.
No todas las pensiones chilenas tienen exactamente ese valor. Pero la existencia de cientos de miles de adultos mayores dependientes de ingresos previsionales insuficientes demuestra que el sistema no garantiza una vida digna para todos.
LAS AFP PROMETIERON PROSPERIDAD Y ENTREGARON INCERTIDUMBRE
Los trabajadores entregaron cuarenta o cincuenta años de esfuerzo. Construyeron empresas, hospitales, escuelas, carreteras, puertos, industrias, ciudades y riqueza nacional. Sin embargo, al terminar su vida laboral, demasiados reciben una pensión incapaz de garantizar la supervivencia básica.
Las administradoras cobraron comisiones, gestionaron fondos gigantescos y alimentaron el mercado financiero. Pero cuando las pensiones resultaron insuficientes, el Estado tuvo que intervenir mediante la PGU y otros beneficios para impedir que miles de adultos mayores cayeran completamente en la pobreza.
El pueblo cotiza, las AFP administran y el presupuesto público termina pagando la insuficiencia. Esa no es la superioridad del mercado. Es una transferencia del riesgo hacia los trabajadores y hacia el propio Estado.
MÉXICO MANTIENE UN IMPUESTO EMPRESARIAL DEL 30 %: ¿POR QUÉ CHILE DEBE BAJAR DEL 27 % AL 23 %?
México mantiene una tasa general del impuesto empresarial del 30 %. Es una de las principales economías latinoamericanas, comparte una extensa frontera con Estados Unidos, participa intensamente en el comercio internacional, exporta productos industriales y continúa recibiendo inversiones.
México todavía recauda menos impuestos, como proporción de su economía, que el promedio de la OCDE y conserva graves desigualdades. Su sistema no es perfecto. Pero destruye el argumento de que una tasa empresarial mayor hace imposible producir, exportar, comerciar o atraer capitales.
Si México puede mantener una tasa del 30 %, Chile debe explicar por qué pretende reducir la suya desde el 27 % hasta el 23 %, especialmente cuando existen necesidades urgentes en salud, educación, vivienda, pensiones y protección social.
LÓPEZ OBRADOR FUE LLAMADO “COMUNISTA”, “SOCIALISTA” Y “POPULISTA”, PERO CAMBIÓ LA PRIORIDAD DEL ESTADO
Cuando Andrés Manuel López Obrador propuso elevar el salario mínimo, aumentar las pensiones, extender las becas, apoyar a jóvenes, campesinos, adultos mayores y personas con discapacidad, sus adversarios lo acusaron de comunista, socialista, populista y enemigo de la inversión.
Los mismos sectores que durante décadas defendieron salarios bajos, privatizaciones y privilegios para las élites aseguraron que aumentar los ingresos del pueblo destruiría la economía. Los hechos demostraron que ese dogma era falso.
PROGRAMAS SOCIALES PARA MILLONES DE HOGARES Y 13,4 MILLONES DE PERSONAS FUERA DE LA POBREZA
Al concluir el Gobierno de López Obrador, las autoridades mexicanas destacaban un alcance cercano a 30 millones de hogares o familias mediante distintos programas sociales, entre ellos pensiones para adultos mayores, becas, apoyos para personas con discapacidad, programas juveniles, ayudas agrícolas y transferencias directas.
Esa cifra no significa que treinta millones de personas hayan abandonado la pobreza. La reducción oficialmente comunicada entre 2018 y 2024 fue de aproximadamente 13,4 millones de personas. Continúa siendo una de las disminuciones más importantes registradas en la historia reciente de México.
Los millones de mexicanos que necesitaron apoyo no llegaron a la pobreza por falta de voluntad individual. Fueron empujados hacia ella después de décadas de salarios extremadamente bajos, abandono rural, privatizaciones, precariedad laboral, corrupción y políticas orientadas prioritariamente hacia las élites.
LOS GOBIERNOS NEOLIBERALES PRODUJERON POBREZA; LÓPEZ OBRADOR UTILIZÓ EL ESTADO PARA COMBATIRLA
López Obrador trató la pobreza como una responsabilidad pública y como el resultado de una estructura económica desigual. Una proporción mayor del presupuesto comenzó a llegar directamente a adultos mayores, estudiantes, jóvenes, campesinos, pequeños productores, personas con discapacidad y familias populares.
La política social no resolvió todos los problemas mexicanos. Persisten violencia, desigualdad, informalidad, carencias sanitarias y conflictos ambientales. Pero demostró que el presupuesto público puede utilizarse para mejorar directamente la vida del pueblo y no solamente para rescatar bancos, grandes empresas o acreedores.
Quienes durante años empobrecieron a México acusaron de irresponsabilidad a un Gobierno que aumentó salarios y amplió derechos. Sin embargo, el país no desapareció, el comercio exterior continuó y millones de personas mejoraron sus ingresos.
SUBIR EL SALARIO MÍNIMO NO DESTRUYÓ MÉXICO: DESTRUYÓ UN DOGMA NEOLIBERAL
Durante décadas, sectores empresariales y economistas neoliberales afirmaron que elevar sustancialmente el salario mínimo provocaría inflación descontrolada, desempleo, cierre de empresas y colapso económico. López Obrador desafió esa doctrina y convirtió la recuperación salarial en una prioridad.
El salario mínimo mexicano aumentó de manera extraordinaria durante su Gobierno y Claudia Sheinbaum ha continuado esa orientación. La economía no colapsó, las empresas no abandonaron masivamente el país y el comercio con Estados Unidos siguió funcionando.
Cuando el salario aumenta, las familias pueden consumir más, el comercio interno se fortalece y una parte mayor de la riqueza regresa a quienes la producen. Lo que se debilitó fue uno de los principales dogmas neoliberales: la idea de que mejorar la vida de los trabajadores necesariamente destruye el empleo.
CON EL PUEBLO TODO; SIN EL PUEBLO, NADA
Ese principio representa la diferencia entre dos modelos políticos. En México, el Estado aumentó salarios y amplió transferencias sociales. En Chile, el Gobierno de Kast y Quiroz pretende entregar una reducción tributaria permanente al gran capital mientras exige austeridad al resto de la sociedad.
Una economía no puede medirse solamente por las ganancias empresariales, la cotización de la bolsa o la confianza de los mercados. Debe medirse por la capacidad de una familia para alimentarse, pagar una vivienda, estudiar, acceder a medicamentos y vivir una vejez digna.
MÉXICO REFORZÓ EL CONTROL SOBRE LOS AGENTES EXTRANJEROS Y DEFENDIÓ SU SOBERANÍA
Durante el Gobierno de López Obrador, México reformó su legislación para imponer mayores controles sobre los agentes extranjeros. No expulsó totalmente a la DEA ni eliminó toda cooperación con Estados Unidos, pero intentó limitar la actuación unilateral de agencias extranjeras y exigir autorización, información y responsabilidad jurídica.
La soberanía no consiste solamente en defender las fronteras. También significa decidir quién opera dentro del territorio, quién reúne información, quién interviene en investigaciones y quién condiciona las decisiones nacionales.
DESPUÉS DE DENUNCIAR FRAUDES, MANIPULACIÓN E INEQUIDAD, LÓPEZ OBRADOR GANÓ Y CAMBIÓ LA ORIENTACIÓN DEL ESTADO
López Obrador y su movimiento denunciaron durante años fraude, inequidad electoral, campañas de miedo, intervención empresarial y manipulación mediática, especialmente después de los procesos de 2006 y 2012.
En 2018 obtuvo una victoria amplia. Su llegada al Gobierno representó el rechazo de millones de mexicanos a décadas de corrupción, privatización, salarios bajos y subordinación económica.
CHILE NO PUEDE REPETIR LA RECETA DE LOS CHICAGO BOYS
La doctrina neoliberal aplicada durante la dictadura chilena promovió privatizaciones, debilitamiento sindical, mercantilización de la salud y la educación, capitalización individual de las pensiones y entrega de sectores estratégicos al capital privado.
Hoy esa receta utiliza expresiones más elegantes: competitividad, flexibilización, certeza jurídica, disciplina fiscal, modernización y confianza inversionista. Pero para el pueblo puede significar lo mismo: menos derechos, servicios más caros, salarios insuficientes y concentración creciente de la riqueza.
Las AFP son una de las expresiones más claras de ese modelo. Fueron presentadas como una solución técnica moderna, pero millones de trabajadores descubrieron que después de décadas de cotización la pensión podía resultar insuficiente para sobrevivir.
MENTIR EN CAMPAÑA TAMBIÉN EXIGE RESPONSABILIDAD POLÍTICA
Un Gobierno no puede pedir votos prometiendo recuperación nacional, seguridad económica, crecimiento y bienestar, y después gobernar prioritariamente para los grandes contribuyentes, los inversionistas y los grupos financieros.
Cuando las promesas electorales son sustituidas por rebajas tributarias empresariales, recortes presupuestarios y debilitamiento del papel social del Estado, la ciudadanía tiene derecho a exigir explicaciones, fiscalización parlamentaria y responsabilidad política.
JUICIO POLÍTICO A JORGE QUIROZ: CHILE DEBE INVESTIGAR QUIÉN GANA, QUIÉN PAGA Y QUIÉN ENTREGA LA SOBERANÍA
Jorge Quiroz debe explicar públicamente por qué propone reducir el impuesto empresarial del 27 % al 23 %; cuánto dejará de recaudar realmente el Estado; qué recursos reemplazarán esa pérdida; qué grupos económicos serán beneficiados; y qué programas sociales quedarán expuestos.
José Antonio Kast y el conjunto de su Gobierno también deben responder, porque el ministro no actúa de manera aislada. El Presidente define, respalda y conduce la política económica del Ejecutivo.
Esta crónica plantea el juicio político como una exigencia editorial de investigación, fiscalización y rendición de cuentas. Corresponderá al Congreso determinar si existen causales constitucionales. Pero Chile no puede aceptar que una reforma de esta magnitud avance sin un examen completo de sus consecuencias fiscales, sociales y soberanas.
CHILE NO PUEDE ENTREGAR SU SOBERANÍA FISCAL A LAS GRANDES ÉLITES
La soberanía no consiste solamente en controlar las fronteras. También significa disponer de recursos suficientes para financiar hospitales, escuelas, universidades, pensiones, vivienda, ciencia, cultura y desarrollo regional.
Un Estado que reduce permanentemente la tributación del gran capital pierde capacidad para decidir su futuro. Se vuelve más dependiente de la deuda, de los inversionistas, de las agencias financieras y de los mercados internacionales.
EL GOBIERNO NO NECESITA RECIBIR UNA ORDEN ESCRITA DE WASHINGTON PARA APLICAR UNA AGENDA FUNCIONAL A SUS INTERESES
No existe una prueba pública que demuestre una orden directa de Washington al Gobierno chileno. Pero la alineación política puede evaluarse mediante las medidas concretas: reducción tributaria, desregulación, protección del capital y debilitamiento del Estado social.
Basta observar quién gana con la rebaja, quién recibe las garantías, quién controla los capitales y quién debe pagar la pérdida fiscal. Cuando las decisiones favorecen sistemáticamente a las élites y reducen la soberanía económica, el resultado puede ser una subordinación política aunque no exista una instrucción firmada.
EL COBRE, EL LITIO, EL AGUA Y LA ENERGÍA DEBEN SERVIR AL PUEBLO CHILENO
Chile posee cobre, litio, energía, agua, recursos pesqueros, agricultura, infraestructura y trabajadores altamente capacitados. No existe una razón natural para mantener pensiones miserables, hospitales colapsados, familias sin vivienda y estudiantes endeudados.
El problema no es la falta de riqueza. El problema es quién la controla, quién negocia los contratos, quién recibe sus beneficios y quién soporta las pérdidas.
La soberanía sobre el cobre y el litio no puede reducirse a permitir la extracción mientras las mayores ganancias terminan fuera del país. Los recursos nacionales deben financiar industrialización, conocimiento, hospitales, educación, vivienda, pensiones y desarrollo regional.
LA RIQUEZA DE CHILE DEBE FINANCIAR LA VIDA DEL PUEBLO, NO LOS PRIVILEGIOS DE UNA MINORÍA
Después de cuarenta o cincuenta años de trabajo, ninguna persona debería recibir una pensión incapaz de cubrir sus necesidades básicas. Después de décadas de crecimiento económico, ningún paciente debería esperar indefinidamente una operación. Después de prometer bienestar, ningún Gobierno debería reducir los impuestos del gran capital y trasladar la factura hacia la ciudadanía.
El rol del Estado es proteger al pueblo, garantizar derechos, corregir las desigualdades y defender los recursos nacionales. Cuando abandona esas obligaciones y se transforma únicamente en administrador de los intereses privados, deja desprotegida a la mayoría.
POR ESO CHILE DEBE EXIGIR INVESTIGACIÓN, RENDICIÓN DE CUENTAS Y RESPONSABILIDAD POLÍTICA
Jorge Quiroz y el Gobierno de José Antonio Kast deben enfrentar una investigación política profunda. Chile merece conocer si su reforma busca fortalecer realmente al país o consolidar otra transferencia de riqueza desde el pueblo hacia las élites.
La riqueza nacional debe financiar la dignidad de quienes construyeron Chile, no los privilegios de quienes siempre han ganado con su esfuerzo.
El juicio político que Chile necesita no es solamente contra una persona. Es también contra una estructura económica que durante décadas ha tratado al pueblo como una fuente de sacrificios y al país como una reserva de negocios privados.
Chile debe decidir si continuará reduciendo el papel del Estado, privatizando beneficios y socializando pérdidas, o si recuperará la soberanía fiscal, productiva y política necesaria para garantizar salud, educación, vivienda, pensiones y dignidad.
Última hora / Cultura, sociedad y migración
Berlín, 22 de junio de 2026
Cultura y sociedad
Alemania convierte la cultura, la educación y la diversidad en una política de integración social
El domingo 21 de junio de 2026, Berlín volvió a convertirse en un gran escenario abierto con la celebración de la Fête de la Musique, una jornada que reunió música, barrios, generaciones y comunidades procedentes de distintas partes del mundo.
LEER CRÓNICA CERRAR CRÓNICA
Durante varias horas, calles, parques, plazas, centros culturales, jardines, bares y espacios comunitarios acogieron conciertos gratuitos interpretados por músicos profesionales, artistas emergentes, agrupaciones vecinales y personas que encontraron en la música un espacio de participación y convivencia.
La celebración no fue un hecho aislado ni una excepción dentro de la vida alemana. Forma parte de una política cultural mucho más amplia, sostenida por escuelas, municipios, distritos, asociaciones, bibliotecas, universidades, centros comunitarios y programas públicos que comprenden la cultura como una herramienta de educación, participación e integración.
Alemania es uno de los países que mejor ha entendido que la integración no se construye únicamente mediante leyes, documentos administrativos o exigencias lingüísticas. También se construye mediante la escuela, la música, el teatro, la lectura, el deporte, los talleres, las bibliotecas y la participación comunitaria.
Las escuelas alemanas desarrollan de manera permanente actividades culturales, musicales, teatrales, artísticas e interculturales. Los municipios y distritos también ofrecen espacios, programas, talleres y encuentros abiertos para niños, jóvenes, adultos mayores, familias migrantes y comunidades diversas.
Por eso, no corresponde afirmar que Alemania deba comenzar a hacer aquello que ya hace desde hace décadas. Lo correcto es reconocer que el país ha construido una infraestructura cultural y educativa sólida, aunque siempre existan aspectos que puedan ampliarse o perfeccionarse.
LA CULTURA COMO POLÍTICA PÚBLICA
En Alemania, la cultura no se limita a grandes teatros, museos o salas de conciertos. También vive en las escuelas, en los centros juveniles, en las bibliotecas de barrio, en las Volkshochschulen, en las asociaciones sociales, en los clubes deportivos, en los espacios comunitarios y en las actividades organizadas por los distritos.
Ese sistema permite que miles de personas accedan a talleres, cursos, conciertos, exposiciones, actividades infantiles y encuentros interculturales sin que la cultura quede reservada exclusivamente para quienes pueden pagar entradas costosas. La cultura es entendida como una parte de la educación, del bienestar social, de la integración y de la vida democrática.
Un niño que aprende música, teatro, pintura o danza no solamente desarrolla una capacidad artística. También fortalece su concentración, su autoestima, su disciplina, su comunicación y su sentido de pertenencia. Un joven migrante que encuentra un espacio cultural puede construir vínculos, aprender el idioma, compartir su identidad y sentirse parte activa de la sociedad. Un adulto mayor que participa en actividades comunitarias reduce el aislamiento y mantiene una vida social más activa.
MIGRACIÓN, IDENTIDAD Y CONVIVENCIA
Berlín es una ciudad construida por múltiples identidades. En sus barrios conviven comunidades alemanas, latinoamericanas, árabes, africanas, asiáticas y europeas orientales, además de refugiados, estudiantes, trabajadores internacionales y familias migrantes.
Integrarse no significa borrar la identidad de origen. Significa participar en una sociedad común sin renunciar a la historia, al idioma, a la memoria ni a la dignidad. La música, el teatro y la cultura permiten crear vínculos allí donde las diferencias lingüísticas o sociales levantan barreras.
Una canción, una presentación callejera o una actividad escolar pueden unir a personas que quizá nunca se habrían encontrado en otras circunstancias.
UNA SOCIEDAD FUERTE PROTEGE LA CULTURA
Una sociedad fuerte no es aquella que obliga a todos a pensar, hablar o vivir de la misma manera. Es aquella que protege sus instituciones, garantiza derechos, promueve la educación y reconoce la pluralidad de quienes la integran.
Alemania demuestra que invertir en cultura, educación e integración no es un gasto innecesario. Es una inversión en convivencia, prevención, participación y estabilidad social.
Las escuelas, municipios y distritos cumplen un papel fundamental porque acercan la cultura a la vida cotidiana de la población. No se trata únicamente de organizar una gran celebración anual. Se trata de mantener durante todo el año una red de actividades, instituciones y espacios accesibles para la comunidad.
ALEMANIA Y CHILE: DOS VISIONES OPUESTAS
El contraste con Chile es profundo. Mientras Alemania mantiene una estructura cultural, educativa y comunitaria extendida, Chile continúa sometiendo la cultura, la educación, la salud y el bienestar social a políticas de ajuste presupuestario.
En Chile, el Gobierno ha impulsado recortes que afectan programas culturales, museos, bibliotecas, instituciones artísticas y actividades comunitarias. También se han producido ajustes y controversias en salud, educación, alimentación escolar y programas destinados a sectores vulnerables.
Cuando un Gobierno recorta cultura, educación, salud y protección social, no solamente reduce cifras presupuestarias. Reduce oportunidades, debilita derechos y limita el desarrollo intelectual y humano de toda una sociedad.
Un país que no invierte en cultura debilita su memoria, su pensamiento crítico, su creatividad y su capacidad de comprender su propia historia. Un país que no invierte en educación limita la investigación, la ciencia, la innovación y el futuro de sus jóvenes. Un país que recorta salud, vivienda y bienestar social condena a millones de personas a una vida más precaria.
AMÉRICA LATINA Y LA POLÍTICA DE LOS RECORTES
En varios países latinoamericanos, gobiernos de derecha y ultraderecha llegan al poder prometiendo eficiencia, orden y crecimiento. Sin embargo, una vez instalados, aplican políticas de austeridad que reducen recursos para la salud, la educación, la cultura, la vivienda y los programas sociales.
Estas decisiones suelen presentarse como medidas técnicas, pero responden a una visión política que considera al Estado un problema y al mercado como la única solución.
El resultado suele ser el mismo: menos derechos públicos, mayor privatización, más desigualdad y una concentración creciente de la riqueza.
La cultura es una de las primeras áreas atacadas porque una sociedad educada, crítica y consciente resulta más difícil de manipular. Un pueblo con acceso a libros, historia, arte, investigación y pensamiento crítico tiene más herramientas para cuestionar el poder.
LA INFLUENCIA DEL MODELO NEOLIBERAL
Gran parte de estas políticas latinoamericanas responde a un modelo económico y político promovido durante décadas desde Washington y desde organismos financieros internacionales.
Ese modelo exige reducir el Estado, privatizar servicios, disminuir el gasto social y entregar sectores estratégicos al capital privado. En América Latina, estas políticas han afectado la salud, la educación, las pensiones, la cultura, los recursos naturales y la soberanía de los países.
Alemania demuestra que una economía fuerte no necesita destruir la educación ni la cultura para desarrollarse. Por el contrario, su estabilidad se apoya precisamente en instituciones públicas, escuelas, universidades, investigación, formación profesional, cultura y participación social.
CULTURA, EDUCACIÓN Y FUTURO
La Fête de la Musique mostró nuevamente que Berlín puede transformar sus calles en espacios de encuentro. Pero lo más importante no fue solamente la música. Lo fundamental fue comprobar que detrás de esa celebración existe una estructura social, educativa y cultural que permite que la participación no dependa únicamente del dinero.
Alemania ha comprendido que invertir en cultura, escuelas, bibliotecas, investigación y comunidad fortalece a toda la sociedad.
Chile y otros países latinoamericanos deberían observar ese ejemplo. Recortar cultura, educación y salud no moderniza un país. Lo debilita. Privar a niños y jóvenes del acceso al arte, al conocimiento y a la investigación no genera desarrollo. Genera dependencia, desigualdad y atraso.
Una nación que protege la cultura protege su memoria. Una nación que protege la educación protege su futuro. Una nación que protege la salud y el bienestar protege la dignidad de su pueblo.
Alemania demuestra que la integración cultural puede convertirse en una política pública seria, permanente y profundamente humana. Chile, en cambio, debe decidir si continuará recortando aquello que forma, educa y une a su población, o si finalmente comprenderá que la cultura no es un lujo: es una necesidad democrática y social.
CRÓNICA
ALERTA ROJA EN EUROPA: EL CALOR SUPERA LOS 40 GRADOS Y SOMETE AL CONTINENTE A UNA PRUEBA HISTÓRICA
Berlín, 28 de junio de 2026
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Europa atraviesa una de las olas de calor más intensas, extensas y peligrosas de su historia meteorológica reciente. Desde Francia y Reino Unido hasta Alemania, Polonia, Chequia y Hungría, las temperaturas han alcanzado valores situados entre 38 y más de 40 grados, derribando récords nacionales, saturando servicios sanitarios y colocando bajo presión las redes ferroviarias, la producción eléctrica, los ríos, la agricultura y los sistemas de protección civil.
Alemania se convirtió durante este fin de semana en uno de los epicentros de la emergencia. Las mediciones preliminares situaron la temperatura en 41,7 grados en Coschen, Brandeburgo, cerca de la frontera con Polonia. Berlín registró aproximadamente 39,9 grados en Tempelhof, el valor más alto desde el inicio de las mediciones en la capital.
No se trata simplemente de un verano particularmente caluroso. La extensión geográfica, la intensidad de las temperaturas, las noches sin recuperación térmica y la sucesión de récords convierten este episodio en una crisis sanitaria, urbana, energética, agrícola y climática de dimensión continental.
ALEMANIA SUPERA UNA FRONTERA HISTÓRICA
Durante décadas, las temperaturas superiores a 40 grados fueron consideradas excepcionales dentro del territorio alemán. La influencia atlántica, la circulación de vientos occidentales y la posición geográfica del país limitaban tradicionalmente la duración y la intensidad de estos fenómenos. Ese equilibrio climático acaba de romperse.
La medición preliminar de 41,7 grados en Brandeburgo no representa solamente el día más caluroso de los últimos diez, veinte o cincuenta años. Representa un nivel desconocido dentro de los registros meteorológicos nacionales modernos. Alemania rompió su máximo histórico durante dos jornadas consecutivas, demostrando que el país no se encuentra frente a una fluctuación menor, sino ante una masa de aire extraordinariamente cálida, extensa y persistente.
La emergencia tampoco se limita a Alemania. Polonia alcanzó aproximadamente 40,5 grados, superando un récord que se había mantenido durante más de un siglo. Chequia registró cerca de 41,9 grados, mientras Hungría rozó los 40,7 grados. Europa central y oriental están entrando en un territorio climático que hasta hace pocos años se consideraba propio de regiones mucho más meridionales.
BERLÍN: UNA CIUDAD CONSTRUIDA PARA OTRO CLIMA
Berlín enfrenta una vulnerabilidad especialmente grave. Sus superficies de hormigón, asfalto, techos, estaciones y edificios absorben radiación solar durante el día y liberan lentamente el calor durante la noche. Este fenómeno, conocido como isla urbana de calor, provoca que los barrios densamente construidos permanezcan varios grados por encima de las zonas rurales cercanas.
El verdadero peligro no aparece solamente cuando el termómetro alcanza 38 o 39 grados durante el día. Aparece cuando la ciudad deja de enfriarse durante la noche. Muchas viviendas berlinesas fueron diseñadas para conservar el calor durante los inviernos largos. Poseen muros gruesos, grandes superficies acristaladas, escasa protección solar exterior y sistemas de ventilación insuficientes.
Lo que durante generaciones funcionó como protección contra el frío puede transformarse ahora en una estructura de acumulación térmica. Los pisos superiores, las viviendas orientadas al sur, las residencias con escasa ventilación y los edificios rodeados de asfalto pueden mantener temperaturas peligrosas durante muchas horas. Las personas mayores, los enfermos crónicos, los niños pequeños, quienes viven solos y quienes no pueden abandonar sus viviendas constituyen los grupos más expuestos.
EL CALOR SE CONVIERTE EN UNA EMERGENCIA SANITARIA
El cuerpo humano necesita liberar calor para mantener su temperatura interna. Cuando el ambiente permanece excesivamente caliente y la humedad dificulta la evaporación del sudor, esa capacidad disminuye. Aparecen deshidratación, agotamiento, mareos, confusión, alteraciones cardiovasculares y golpes de calor que pueden causar daños irreversibles o la muerte.
Los hospitales, residencias de mayores, servicios de urgencia y equipos de protección civil deben prepararse para un aumento considerable de pacientes. El peligro se agrava durante las noches tropicales, cuando las temperaturas no descienden lo suficiente y el organismo pierde la posibilidad de recuperarse.
FERROCARRILES, CARRETERAS Y SERVICIOS PÚBLICOS BAJO PRESIÓN
El calor extremo no afecta solamente a las personas. Las vías ferroviarias pueden deformarse, los sistemas eléctricos sufrir sobrecargas y las carreteras presentar daños en sus superficies. Los trenes deben reducir velocidad en algunos tramos, mientras las estaciones y los vehículos sin climatización suficiente se convierten en espacios peligrosos.
La demanda de electricidad aumenta por el uso de ventiladores y sistemas de refrigeración. Al mismo tiempo, algunas centrales reducen su producción porque necesitan agua fría para operar y los ríos presentan temperaturas elevadas o niveles insuficientes. La combinación de mayor demanda y menor capacidad puede colocar a las redes energéticas bajo una presión extraordinaria.
LOS RÍOS EUROPEOS TAMBIÉN SUFREN
Los ríos cumplen una función esencial en el transporte, la producción eléctrica, la industria, el abastecimiento de agua y los ecosistemas. Cuando los niveles descienden y la temperatura del agua aumenta, disminuye el oxígeno disponible, se altera la vida acuática y se limita la capacidad de refrigeración industrial.
El Rin, el Elba, el Danubio y numerosos cursos menores pueden convertirse en indicadores directos del deterioro climático. Una ola prolongada puede reducir la navegación comercial, encarecer el transporte de mercancías y afectar industrias que dependen del agua para funcionar.
AGRICULTURA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
Las altas temperaturas aceleran la evaporación del suelo, aumentan las necesidades de riego y pueden dañar cultivos en etapas críticas de crecimiento. Cereales, frutas, verduras y forrajes pierden rendimiento cuando el calor coincide con falta de agua.
El ganado también sufre estrés térmico, reduce su alimentación y puede disminuir su producción. Los agricultores enfrentan simultáneamente mayores costos, menor disponibilidad de agua y pérdidas de cosechas. La crisis climática puede convertirse posteriormente en una crisis de producción, precios y seguridad alimentaria.
EL CAMBIO CLIMÁTICO AMPLIFICA LOS EXTREMOS
Una atmósfera más caliente eleva el punto de partida desde el cual se desarrollan los fenómenos extremos. El planeta ya no comienza cada verano desde las mismas condiciones térmicas del siglo XX. El fondo climático es más cálido.
Los científicos sostienen que un episodio de esta intensidad habría sido prácticamente imposible sin el calentamiento provocado por las actividades humanas. Europa es el continente que se calienta con mayor rapidez.
DE 2003 A 2026: VEINTITRÉS AÑOS DE ADVERTENCIAS
La ola de calor de 2003 fue presentada como una tragedia extraordinaria y difícil de repetir. Después llegaron los episodios de 2019, 2022, 2025 y ahora junio de 2026. La excepcionalidad está comenzando a transformarse en recurrencia. La posibilidad de temperaturas superiores a 40 grados en Europa central ha dejado de ser una hipótesis remota.
EL CALOR TAMBIÉN REVELA LA DESIGUALDAD
Las familias con mayores recursos pueden instalar sistemas de refrigeración, viajar o trabajar desde espacios climatizados. Quienes viven en viviendas precarias, trabajan al aire libre o no pueden abandonar sus actividades quedan mucho más expuestos. Por eso, el calor también es una cuestión social.
LA ADAPTACIÓN YA NO PUEDE SER UNA PROMESA
Europa necesita más árboles, superficies permeables, parques, corredores de ventilación, fuentes de agua y refugios climáticos públicos. Necesita adaptar viviendas, hospitales, escuelas, residencias de mayores, estaciones y lugares de trabajo a temperaturas que ya no pueden considerarse excepcionales.
La adaptación cuesta dinero. Pero la falta de adaptación cuesta vidas, producción, infraestructura y estabilidad social. Los Gobiernos deben actuar antes de cada emergencia, no limitarse a emitir advertencias cuando las temperaturas ya han alcanzado niveles peligrosos.
ALEMANIA Y EUROPA ENTRAN EN UNA NUEVA REALIDAD CLIMÁTICA
Las temperaturas registradas el 28 de junio de 2026 representan más que un récord meteorológico. Son una advertencia política, sanitaria, económica y social. El continente se está calentando. Las temperaturas extremas aparecen antes, duran más y alcanzan territorios que antes rara vez cruzaban la barrera de los 40 grados.
La ola de calor terminará, pero el problema no desaparecerá. Europa debe prepararse para ciudades más calientes, sequías más intensas, lluvias extremas, incendios, daños agrícolas y presiones crecientes sobre los sistemas de salud, energía y transporte.
El récord de hoy puede convertirse en la normalidad de mañana. La verdadera prueba histórica no consiste solamente en resistir esta ola de calor, sino en decidir si Europa transformará su infraestructura, su política energética y su modelo urbano antes de que las próximas emergencias sean todavía más graves.
DEPORTE
MUNDIAL FIFA 2026
BERLÍN · 28 DE JUNIO DE 2026
EL MUNDIAL CAMBIA DE EQUILIBRIO: MÉXICO Y ARGENTINA BRILLAN, IRÁN RESISTE Y ÁFRICA ROMPE EL GUIÓN
GALERÍA · JORNADA MUNDIALISTA
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La fase de grupos del Mundial de 2026 dejó una conclusión técnica imposible de ignorar: el fútbol internacional se encuentra atravesando una redistribución progresiva de su poder competitivo. Las selecciones tradicionales continúan disponiendo de mejores plantillas, mayores recursos, cuerpos técnicos internacionales y futbolistas formados en las principales ligas. Pero esa diferencia ya no se expresa automáticamente dentro del campo.
La preparación física se ha globalizado, el análisis de datos está disponible para más federaciones y la organización defensiva ha mejorado. Los futbolistas africanos, asiáticos y latinoamericanos compiten cada semana en Europa. Las selecciones consideradas secundarias aprendieron a reducir espacios, defender en bloque, presionar de manera coordinada y atacar mediante transiciones rápidas.
Por eso, este Mundial no puede analizarse únicamente mediante nombres históricos. Debe observarse a partir de estructuras, funcionamiento colectivo, profundidad de plantilla, administración del esfuerzo, logística y capacidad para resolver partidos bajo presión.
MÉXICO AVANZA PERFECTO: TRES VICTORIAS, CERO GOLES RECIBIDOS Y UN PAÍS QUE VUELVE A SOÑAR
México terminó la fase de grupos con tres triunfos, nueve puntos y ningún gol recibido. El cierre fue una victoria por 3-0 sobre Chequia en el Estadio Azteca. Pero el dato más importante no es solamente el resultado. Es la forma en que México construyó su clasificación.
El equipo dirigido por Javier Aguirre mostró una estructura defensiva compacta, capacidad para corregir durante los partidos y mayor paciencia en la circulación del balón. México no necesitó convertir cada encuentro en un intercambio desordenado. Aprendió a controlar los ritmos, proteger sus ventajas y administrar los momentos de presión.
El desafío comienza ahora. La selección mexicana ha alcanzado repetidamente los octavos de final, pero no ha logrado romper de manera estable la barrera del quinto partido. La perfección de la primera fase solo adquirirá valor histórico si el equipo mantiene su equilibrio cuando el torneo entre en la eliminación directa.
ARGENTINA Y MESSI: EL CAMPEÓN MANTIENE SU AUTORIDAD
Argentina también terminó la fase de grupos con campaña perfecta. El campeón defensor conserva una identidad competitiva reconocible, una estructura colectiva consolidada y la presencia de Lionel Messi, que continúa ampliando sus récords mundialistas.
Argentina no depende solamente de la inspiración individual. El equipo sabe cuándo acelerar, cuándo proteger la pelota, cuándo presionar y cuándo disminuir el ritmo. Esa madurez permite administrar encuentros que otras selecciones convierten en situaciones caóticas.
Sin embargo, el cuerpo técnico deberá administrar cuidadosamente la edad, el esfuerzo físico y la recuperación de Messi. Defender un título mundial exige hasta cinco partidos eliminatorios consecutivos. Cada minuto, cada viaje y cada periodo de descanso puede influir en el rendimiento.
ALEMANIA Y ESTADOS UNIDOS AVANZAN, PERO RECIBEN ADVERTENCIAS
Alemania conserva tradición, formación, estructura y profundidad. Pero su derrota ante Ecuador demostró que el prestigio no resuelve automáticamente los partidos. El equipo alemán deberá recuperar estabilidad, precisión defensiva y mayor continuidad durante los noventa minutos.
Estados Unidos avanzó como anfitrión, apoyado por energía física, velocidad y el impulso de su público. Pero la derrota frente a Turquía funcionó como advertencia. Jugar en casa puede convertirse en ventaja o en una carga. El público exige, los medios aumentan la presión y cada error se amplifica.
El anfitrión deberá demostrar que su progreso no depende únicamente de la localía y de la intensidad física. En las rondas decisivas necesitará controlar la ansiedad, interpretar los ritmos y competir con disciplina durante todo el partido.
IRÁN SE DESPIDE INVICTO: EL FÚTBOL ATRAPADO ENTRE LAS FRONTERAS, LAS VISAS Y LA POLÍTICA
Irán quedó eliminado sin perder un solo partido. Empató contra Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto, terminó con tres puntos y durante algunos minutos creyó que avanzaría. Pero el empate agónico de Austria frente a Argelia modificó la clasificación y dejó al equipo iraní fuera de la ronda de 32.
Deportivamente, Irán pagó su falta de eficacia. Empató todos sus encuentros, falló oportunidades y no logró transformar sus momentos favorables en victorias. Pero su campaña no puede analizarse sin considerar las condiciones logísticas extraordinarias que enfrentó.
IRÁN NO DISPUTÓ EL MUNDIAL EN CONDICIONES NORMALES
Debido a las tensiones políticas con Estados Unidos, la selección trasladó su base de preparación a Tijuana, México. Desde allí tuvo que viajar a territorio estadounidense para disputar los partidos. Los controles migratorios, las restricciones de visado y los problemas de seguridad redujeron la estabilidad de la delegación.
Parte del personal enfrentó dificultades para ingresar. Los desplazamientos debieron organizarse bajo condiciones especiales y el equipo tuvo que entrar y salir rápidamente de Estados Unidos, regresando a México después de los encuentros. El capitán Mehdi Taremi calificó la situación como un desastre logístico.
EN EL ALTO RENDIMIENTO, LA LOGÍSTICA TAMBIÉN FORMA PARTE DEL RESULTADO
Un futbolista no compite únicamente durante los noventa minutos. Necesita dormir, recuperarse, alimentarse adecuadamente, recibir tratamiento médico, entrenar en horarios estables, analizar al rival y descansar después de viajar. Cuando esas condiciones se alteran, la preparación deja de ser igualitaria.
EUROPA CONSERVA SU PODER, PERO YA NO PUEDE JUGAR CON ARROGANCIA
España mostró control posicional y capacidad para mover al rival. Francia enseñó potencia, profundidad y contundencia. Países Bajos goleó y confirmó capacidad ofensiva. Portugal avanzó invicto. Pero Inglaterra empató sin goles ante Ghana, Alemania perdió con Ecuador, Croacia tuvo que sufrir y Austria necesitó un gol agónico para salvar su clasificación.
Las grandes selecciones siguen siendo favoritas, pero ya no pueden administrar los encuentros desde una sensación automática de superioridad. Hoy, equipos de otros continentes también dominan conceptos de presión, bloque medio, ocupación racional del espacio y transición.
El nuevo Mundial de 48 equipos amplió la participación y aumentó la diversidad táctica. Existen más estilos, más enfrentamientos inesperados, más selecciones capaces de defender durante largos periodos y más posibilidades de que un favorito quede atrapado en un partido cerrado.
EL FÚTBOL MODERNO CASTIGA MÁS LA DESCONCENTRACIÓN QUE LA FALTA DE PRESTIGIO
No basta con tener jugadores famosos. Deben funcionar como equipo. No basta con controlar la pelota. Hay que convertir. No basta con presionar. Hay que proteger la espalda. No basta con ganar el grupo. Hay que sobrevivir a las rondas eliminatorias.
ÁFRICA ROMPE EL GUIÓN: NUEVE DE DIEZ SELECCIONES AVANZAN Y EL CONTINENTE DEJA DE PEDIR PERMISO
La actuación africana representa uno de los cambios más importantes del torneo. Nueve de las diez selecciones africanas alcanzaron la ronda de 32. Eso significa que el 90 % de sus representantes superó la primera fase.
Clasificaron Cabo Verde, Egipto, Costa de Marfil, Marruecos, Sudáfrica, Argelia, República Democrática del Congo, Ghana y Senegal. Solamente Túnez quedó eliminado. Entre esas selecciones, Sudáfrica y la República Democrática del Congo protagonizaron avances especialmente históricos.
Sudáfrica derrotó 1-0 a Corea del Sur y consiguió llegar por primera vez a una fase eliminatoria. La selección mostró disciplina defensiva, capacidad de sufrimiento y una madurez competitiva que durante años no logró consolidar.
La República Democrática del Congo también protagonizó una transformación histórica. Yoane Wissa marcó dos goles y Fiston Mayele aportó desde el banco. El equipo mostró algo fundamental: capacidad para cambiar el partido.
En 1974, cuando el país competía como Zaire, perdió sus tres encuentros, no marcó goles y recibió catorce. En 2026 regresó después de 52 años, empató con Portugal, compitió contra Colombia y consiguió su primera victoria frente a Uzbekistán. La transformación posee un valor deportivo y simbólico.
CONGO NO BORRÓ SU HISTORIA: LA REESCRIBIÓ
Congo enfrentará ahora a Inglaterra y Sudáfrica jugará contra Canadá. Serán partidos difíciles. Pero ambas selecciones llegan sin la obligación psicológica de justificar su presencia. Ya demostraron que pueden competir.
El próximo paso consiste en dejar de celebrar únicamente la clasificación y comenzar a exigir resultados en las rondas decisivas. África tiene talento desde hace décadas. Lo que necesita consolidar es continuidad, federaciones profesionales, programas juveniles, infraestructura, preparación científica, estabilidad institucional y protección de sus jugadores frente a conflictos administrativos.
EL TALENTO AFRICANO YA EXISTÍA; AHORA COMIENZA A ENCONTRAR ESTRUCTURAS PARA EXPRESARSE
Este Mundial puede marcar un cambio, no porque África vaya necesariamente a ganar el torneo, sino porque sus selecciones dejaron de competir solamente por dignidad. Ahora compiten por avanzar.
UN MUNDIAL DONDE LOS NOMBRES PESAN, PERO LOS SISTEMAS DECIDEN
La fase de grupos terminó. México y Argentina llegan perfectos. Messi continúa rompiendo récords. Alemania y Estados Unidos avanzan con advertencias. Irán se marcha invicto y marcado por la política. Europa conserva su poder y África amplía de manera histórica su presencia.
El torneo entra ahora en una etapa donde cada detalle puede decidir una eliminación: una pelota detenida, una pérdida en el mediocampo, una lesión, una mala sustitución, una tarjeta, un error del portero, un viaje demasiado largo o una noche de descanso insuficiente.
EL MUNDIAL NO SE GANA SOLO CON TALENTO: SE GANA ADMINISTRANDO TODOS LOS ELEMENTOS DEL ALTO RENDIMIENTO
México deberá demostrar que puede romper su límite histórico. Argentina deberá administrar la edad de Messi y la exigencia de defender el título. Alemania tendrá que recuperar estabilidad. Estados Unidos deberá convertir potencia en control. Las selecciones europeas deberán abandonar cualquier sensación de superioridad automática y las africanas deberán transformar el impulso en continuidad.
El Mundial de 2026 ya produjo récords, derrotas inesperadas y avances históricos. Pero su principal mensaje es más profundo: las jerarquías no desaparecieron, aunque dejaron de ser suficientes.
Gana quien interpreta mejor, quien corre con inteligencia, quien protege los espacios, quien administra el esfuerzo, quien posee suplentes preparados, quien soporta la presión y quien comprende que en el fútbol moderno ningún rival debe ser tratado como decoración.
CRÓNICA
Berlín, 1 de julio de 2026
MÉXICO ROMPE CUARENTA AÑOS DE FRUSTRACIÓN: DERROTA A ECUADOR, CONQUISTA EL AZTECA Y REGRESA A LOS OCTAVOS DEL MUNDIAL
México derrotó 2-0 a Ecuador en el Estadio Azteca y volvió a ganar un partido eliminatorio mundialista después de cuarenta años. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, una defensa sólida y la energía de un pueblo entero devolvieron al equipo mexicano a los octavos de final y transformaron una noche de tormenta en una jornada histórica.
México llegó a la noche del 30 de junio de 2026 cargando una herida que atravesaba varias generaciones. Desde 1986 no ganaba un partido eliminatorio en una Copa del Mundo. Durante cuarenta años, el llamado quinto partido se convirtió en esperanza, obsesión, frustración y derrota.
Frente a Ecuador, en el Estadio Azteca, aquella historia comenzó a cambiar. México ganó 2-0, avanzó a los octavos de final y recuperó una sensación que parecía perdida: la certeza de que podía competir sin miedo cuando llegaba el momento decisivo.
UNA TORMENTA RETRASÓ EL PARTIDO, PERO NO APAGÓ LA FIESTA DEL AZTECA
El encuentro debió comenzar antes, pero una tormenta eléctrica obligó a retrasar el inicio. La lluvia, los relámpagos y la incertidumbre extendieron la espera de miles de aficionados que ya habían convertido el estadio en una caldera.
Cuando finalmente rodó el balón, México salió con una intensidad que Ecuador no consiguió controlar. El equipo mexicano entendió que no podía permitir que la ansiedad se transformara en miedo.
JULIÁN QUIÑONES ABRIÓ LA HISTORIA
México encontró el primer gol durante la primera mitad. Una rápida transición ofensiva terminó con Julián Quiñones atacando el espacio y definiendo con potencia.
El gol desató al Azteca y confirmó que México no estaba dispuesto a repetir las frustraciones acumuladas durante décadas.
RAÚL JIMÉNEZ GOLPEÓ DE NUEVO ANTES DEL DESCANSO
México no se conformó con la ventaja mínima. Raúl Jiménez encontró espacio cerca del área y convirtió el segundo tanto, aumentando la presión sobre Ecuador.
Jiménez transformó experiencia, técnica y serenidad en un gol que cambió definitivamente el estado emocional del partido.
MÉXICO NO GANABA UNA ELIMINATORIA MUNDIALISTA DESDE 1986
La dimensión histórica del triunfo no puede entenderse solamente a través del marcador. La última victoria mexicana en una fase eliminatoria mundialista había ocurrido en 1986.
Desde entonces, generaciones completas vieron caer a México en rondas decisivas, sufrir eliminaciones dolorosas o despedirse antes de alcanzar sus objetivos. El triunfo sobre Ecuador rompió una espera de cuarenta años.
EL AZTECA VOLVIÓ A SER TEMPLO, PRESIÓN Y MEMORIA
El estadio no fue solamente el escenario del partido. Fue un actor fundamental. Cada recuperación, cada carrera y cada ataque mexicano recibió el empuje de miles de aficionados.
México convirtió la localía en una fuerza colectiva. El grito de la multitud no resolvió el partido por sí solo, pero hizo que Ecuador jugara bajo presión constante.
ECUADOR BUSCÓ REACCIONAR, PERO MÉXICO NO PERDIÓ EL ORDEN
Durante el segundo tiempo, Ecuador adelantó líneas y buscó reducir la diferencia. Generó algunos momentos de peligro y obligó a México a defender más cerca de su área.
Pero el equipo mexicano no se descompuso. Evitó regalar espacios, administró el ritmo y mantuvo una estructura colectiva que Ecuador no pudo romper.
MÉXICO NO SOLO GANÓ UN PARTIDO: ROMPIÓ UNA MALDICIÓN
Durante cuarenta años, cada Mundial mexicano estuvo acompañado por una sensación de frustración. El equipo podía competir y generar ilusión, pero siempre aparecía una barrera imposible de superar.
Esa barrera cayó ante Ecuador. México ganó con claridad, autoridad y una defensa capaz de proteger la ventaja hasta el final.
EL PUEBLO MEXICANO VOLVIÓ A CREER
El triunfo devolvió ilusión a millones de aficionados. No garantiza que México llegará hasta las últimas instancias, pero sí demuestra que la selección puede competir con disciplina, confianza y carácter.
México ganó 2-0, rompió cuarenta años de frustración y volvió a entrar en los octavos de final con autoridad.
La tormenta retrasó el partido, pero no pudo detener la historia. El Azteca volvió a rugir y México volvió a creer.
CRÓNICA
Berlín, 1 de julio de 2026
PARAGUAY DERRIBA AL GIGANTE ALEMÁN: LA MANNSCHAFT SE DESPIDE DEL MUNDIAL TRAS UNA HISTÓRICA DERROTA EN LOS PENALES
Alemania tuvo el balón, el favoritismo y el peso de cuatro títulos mundiales, pero Paraguay tuvo resistencia, disciplina y coraje. Después de 120 minutos de tensión y un empate 1-1, la selección sudamericana venció 4-3 en la tanda de penales, provocó una de las mayores sorpresas del Mundial 2026 y obligó al fútbol alemán a enfrentar nuevamente una dolorosa pregunta: ¿cómo pudo una potencia histórica dominar tanto y construir tan poco?
Alemania llegó al estadio de Foxborough como favorita, como campeona de su grupo y como una selección construida para recuperar el prestigio perdido. Paraguay llegó sin complejos, con la memoria de sus antiguas batallas mundialistas y con la convicción de que el orden, el sacrificio colectivo y la resistencia podían equilibrar la diferencia técnica.
El resultado fue una de las grandes conmociones del Mundial 2026: Alemania 1, Paraguay 1 después de la prórroga; Paraguay 4-3 en los penales. La selección sudamericana avanzó a los octavos de final y la tetracampeona mundial regresó a casa mucho antes de lo esperado.
PARAGUAY NO GANÓ POR CASUALIDAD: RESISTIÓ, SUFRIÓ Y GOLPEÓ EN EL MOMENTO DECISIVO
Paraguay comprendió que no podía disputar el encuentro únicamente desde la posesión. Cerró espacios, protegió el centro del campo, obligó a Alemania a circular lejos del área y esperó el momento adecuado para atacar.
La selección guaraní no necesitó dominar cada minuto. Necesitó mantenerse viva, evitar que el partido se rompiera y aprovechar las dudas de una Alemania que acumuló el balón, pero que durante largos periodos careció de profundidad, velocidad y claridad.
JULIO ENCISO SILENCIÓ A ALEMANIA ANTES DEL DESCANSO
Paraguay abrió el marcador en el minuto 42 mediante Julio Enciso. El gol cambió por completo el estado emocional del encuentro: Alemania pasó de controlar el juego a sentir la obligación de perseguirlo, mientras Paraguay encontró una razón todavía mayor para defender cada metro del terreno.
Enciso representó la valentía de una selección que no viajó al Mundial para contemplar a las potencias. Su gol confirmó que el favoritismo previo no protege a nadie cuando comienza el partido.
KAI HAVERTZ EMPATÓ, PERO ALEMANIA NUNCA CONSIGUIÓ IMPONER SU AUTORIDAD
Alemania reaccionó en el minuto 54. Kai Havertz aprovechó un centro de Florian Wirtz y devolvió la igualdad al marcador. Parecía el comienzo de la remontada esperada por los aficionados alemanes.
Sin embargo, el empate no liberó al equipo. Alemania siguió teniendo la posesión, movió el balón alrededor del bloque paraguayo y acumuló aproximaciones, pero no consiguió transformar su superioridad territorial en una sucesión constante de ocasiones claras.
MUCHO BALÓN, POCA PROFUNDIDAD Y UNA ALEMANIA INCAPAZ DE ROMPER EL MURO PARAGUAYO
Alemania controló gran parte de la posesión y realizó más remates, pero el dominio estadístico no fue acompañado por una superioridad verdaderamente decisiva. El equipo alemán movió el balón, aunque demasiado lentamente y con escasa sorpresa en los últimos metros.
Paraguay defendió con disciplina, cerró las líneas interiores y obligó a los alemanes a repetir centros, pases laterales y ataques previsibles. La pelota pertenecía a Alemania; el ritmo emocional del partido, en cambio, pertenecía a Paraguay.
UN GOL ANULADO DURANTE LA PRÓRROGA MANTUVO VIVO EL SUEÑO GUARANÍ
En la prórroga, Alemania creyó haber encontrado el gol de la clasificación mediante Jonathan Tah. La jugada fue revisada y el tanto terminó anulado por una infracción previa sobre el arquero paraguayo.
La decisión dejó el marcador en 1-1 y aumentó la tensión. Alemania había estado cerca de escapar del sufrimiento; Paraguay recibió una nueva oportunidad y la defendió hasta llegar al escenario que finalmente definiría la noche.
LOS PENALES CONVIRTIERON LA PRESIÓN ALEMANA EN MIEDO Y LA RESISTENCIA PARAGUAYA EN HISTORIA
La tanda de penales no fue solamente una prueba de precisión. Fue una prueba de fortaleza mental. Alemania cargaba con la obligación de ganar; Paraguay entró a la definición con la sensación de haber sobrevivido a todo.
El arquero Orlando Gill se convirtió en una de las grandes figuras de la jornada. Detuvo dos lanzamientos y sostuvo a Paraguay en el momento de máxima presión. José Canale convirtió finalmente el penal decisivo y desató una celebración histórica.
ALEMANIA FALLÓ CUANDO YA NO HABÍA TIEMPO PARA CORREGIR
Alemania desperdició varios lanzamientos durante la definición. En ese instante desaparecieron la posesión, las estadísticas, el prestigio y los títulos anteriores. Solo quedaron el ejecutante, el balón, el arco y una presión inmensa.
Paraguay soportó mejor ese momento. No porque careciera de nervios, sino porque convirtió la tensión en una oportunidad. Alemania, obligada a confirmar su superioridad, terminó atrapada por el peso de sus propias expectativas.
PARAGUAY VOLVIÓ AL MUNDIAL PARA COMPETIR, NO PARA PEDIR PERMISO
Paraguay regresó a una Copa del Mundo después de una larga ausencia. Su última participación había sido en 2010, cuando alcanzó los cuartos de final y fue eliminado por la España que terminaría proclamándose campeona.
En 2026, la selección guaraní volvió con una identidad reconocible: defensa colectiva, intensidad, fortaleza emocional y respeto por la camiseta. La victoria frente a Alemania no fue únicamente una clasificación. Fue la recuperación de un lugar dentro del gran escenario internacional.
UN PAÍS ENTERO CELEBRÓ LA CAÍDA DE UNA DE LAS MAYORES POTENCIAS DEL FÚTBOL
La victoria tuvo una dimensión nacional extraordinaria. Paraguay celebró la clasificación como una hazaña histórica y el Gobierno declaró una jornada festiva para reconocer el triunfo de su selección.
La escena mostró la fuerza social del fútbol: un país pequeño en población, comparado con Alemania, consiguió derrotar a una potencia económica y deportiva mediante organización, sacrificio, disciplina y convicción.
ALEMANIA VOLVIÓ A FRACASAR EN EL TORNEO QUE DURANTE DÉCADAS DEFINIÓ SU GRANDEZA
Alemania ha construido buena parte de su identidad futbolística alrededor de los Mundiales. Ganó cuatro títulos, disputó numerosas finales y durante décadas fue considerada una selección prácticamente indestructible en las rondas decisivas.
Esa imagen se ha deteriorado profundamente. En 2018 quedó eliminada en la fase de grupos. En 2022 volvió a caer antes de los octavos. En 2026 consiguió superar la primera fase, pero fue eliminada inmediatamente por Paraguay en los dieciseisavos.
TRES MUNDIALES CONSECUTIVOS SIN RECUPERAR EL RESPETO PERDIDO
La eliminación de 2026 no puede interpretarse como un accidente completamente aislado. Forma parte de una secuencia que demuestra que Alemania continúa sin reconstruir la autoridad competitiva que la llevó al título mundial en Brasil 2014.
Han cambiado entrenadores, jugadores, discursos y estructuras tácticas, pero el problema permanece: Alemania puede producir futbolistas técnicamente extraordinarios y aun así no consigue recuperar la contundencia, el carácter colectivo y la capacidad de resolver partidos decisivos.
JULIAN NAGELSMANN QUEDA BAJO UNA PRESIÓN INMENSA
El seleccionador Julian Nagelsmann deberá responder por el funcionamiento del equipo, la preparación de la tanda de penales, las decisiones durante el encuentro y la incapacidad de transformar el dominio en goles.
Alemania no fue eliminada por falta de calidad individual. Disponía de futbolistas experimentados, atacantes reconocidos y un grupo capaz de controlar el balón. El fracaso surgió de la imposibilidad de convertir esos recursos en una actuación colectiva verdaderamente superior.
EL FÚTBOL ALEMÁN NECESITA ALGO MÁS PROFUNDO QUE CAMBIAR UN ENTRENADOR
La Federación Alemana de Fútbol deberá realizar una revisión seria después de la eliminación. La discusión no debe limitarse al nombre del seleccionador. Alemania necesita revisar la formación de jugadores, la competitividad de sus categorías juveniles, la producción de delanteros decisivos y la cultura emocional del equipo nacional.
Cambiar al entrenador puede ofrecer una respuesta inmediata, pero no garantiza resolver una crisis que ya atraviesa tres Copas del Mundo. El problema se ha vuelto estructural y exige una transformación igualmente profunda.
EL PRESTIGIO NO GANA PARTIDOS Y LA HISTORIA NO EJECUTA PENALES
Alemania comenzó el encuentro con cuatro estrellas mundiales sobre su camiseta. Paraguay comenzó con la oportunidad de desafiar a una potencia. Al final, las estrellas no pudieron proteger a los alemanes y el desafío se convirtió en una hazaña.
El fútbol vuelve a demostrar que el pasado ofrece respeto, pero no entrega resultados automáticos. Cada generación debe construir su propia autoridad y cada equipo debe confirmar sobre el césped aquello que su historia promete.
PARAGUAY REPRESENTÓ LA REBELIÓN DEL FÚTBOL SUDAMERICANO
La clasificación paraguaya también posee una dimensión continental. Sudamérica no está representada únicamente por Brasil, Argentina o Uruguay. Paraguay recordó que el continente conserva selecciones capaces de competir mediante identidad, sacrificio y organización.
Frente a una Alemania dotada de mayores recursos, infraestructura y profundidad de plantilla, Paraguay respondió con aquello que no puede comprarse fácilmente: compromiso colectivo, resistencia emocional y una fe absoluta en sus posibilidades.
LA VICTORIA DE PARAGUAY CAMBIA EL ORDEN DEL MUNDIAL 2026
La eliminación alemana abrió una parte del cuadro y confirmó que las potencias tradicionales ya no pueden considerar asegurado su avance. Otros resultados sorprendentes también demostraron que las diferencias entre selecciones se han reducido.
El Mundial de 2026 está mostrando una transformación: las selecciones consideradas menores compiten con mayor preparación y los grandes nombres deben demostrar su superioridad en cada partido.
ALEMANIA TUVO LA PELOTA; PARAGUAY TUVO EL PARTIDO
Esa es probablemente la mejor síntesis de la jornada. Alemania controló la posesión, ocupó el campo rival y generó la impresión de superioridad. Paraguay controló los espacios, resistió los momentos difíciles y llevó el encuentro hasta el escenario que más le convenía.
Cuando llegó la tanda, Paraguay estaba preparado emocionalmente para convertir el sufrimiento en victoria. Alemania descubrió demasiado tarde que dominar el balón no siempre significa dominar el destino.
PARAGUAY ESCRIBIÓ HISTORIA; ALEMANIA REGRESA A CASA CON UNA CRISIS QUE YA NO PUEDE OCULTAR
Para Paraguay, la noche de Foxborough quedará como una de las grandes páginas de su historia deportiva. Para Alemania, será otro capítulo doloroso de una decadencia mundialista que comenzó en 2018 y que todavía no encuentra una solución.
Paraguay demostró que la disciplina puede desafiar al talento, que la valentía puede superar al favoritismo y que ninguna camiseta gana por sí sola.
Alemania abandona el Mundial 2026. Paraguay continúa. El gigante tuvo el balón; el pueblo guaraní se quedó con la historia.
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Berlín, 22 de junio de 2026
Berlín corona a Linda Nosková: juventud, potencia y consagración sobre el césped alemán
La tenista checa Linda Nosková conquistó el torneo de Berlín después de imponerse a la estadounidense Jessica Pegula por 6-4, 4-6 y 6-3, en una final intensa que confirmó su crecimiento dentro del circuito internacional.
Nosková mostró potencia, concentración y madurez para resistir la reacción de una rival experimentada. Después de perder el segundo set, recuperó el control del encuentro y cerró el partido con autoridad.
El triunfo representa el primer título sobre césped de su carrera y la posiciona como una de las jugadoras jóvenes que habrá que seguir con especial atención en los grandes torneos de la temporada.
Berlín volvió a demostrar su capacidad para organizar una competición internacional de primer nivel, reuniendo a figuras consolidadas y nuevas generaciones del tenis femenino.
La victoria de Nosková no fue solamente un resultado deportivo. También fue la confirmación de una deportista que supo competir bajo presión, adaptarse al partido y responder en el momento decisivo.
Linda Nosková salió de Berlín con un título, pero también con una nueva posición dentro del tenis mundial: la de una jugadora capaz de derrotar a las mejores y disputar los grandes escenarios.

