Berlín: cultura viva, conocimiento y comunidad en una metrópoli abierta al mundo
Una mirada cultural e institucional a la ciudad donde universidades, bibliotecas, museos, escuelas, música, teatro y comunidades internacionales construyen una arquitectura cotidiana de convivencia.
Berlín no administra la cultura como un adorno institucional: la utiliza como infraestructura de memoria, pensamiento crítico y cohesión social. En la capital alemana, la ópera y el teatro político conviven con la danza contemporánea, el cine, las bibliotecas públicas, los museos, el arte urbano y los espacios comunitarios donde la ciudadanía interpreta su tiempo y transforma su experiencia colectiva.
La ciudad reúne a comunidades latinoamericanas, europeas, africanas, asiáticas, rusoparlantes y procedentes de Medio Oriente. Ese tejido migratorio no es un elemento periférico, sino una de las fuerzas que renuevan el lenguaje artístico, la vida universitaria, la creación musical, la gastronomía, el debate intelectual y las formas cotidianas de pertenencia.
En Berlín, la cultura circula entre instituciones de gran prestigio y escenarios de proximidad. Se manifiesta en la Humboldt-Universität, en la Universität der Künste, en la Filarmónica, en el Berliner Ensemble y en la Isla de los Museos, pero también en una biblioteca municipal, una escuela, un taller vecinal o una conversación intercultural. Su dinamismo nace precisamente de esa tensión entre patrimonio y experimentación, excelencia académica y participación pública.
La cultura como espacio de participación
En este contexto, Con Salud y Educación 360 Más e.V. impulsó un encuentro cultural y comunitario en la Heinrich-Schulz-Bibliothek, la Biblioteca Pública Heinrich Schulz, perteneciente a la red municipal de bibliotecas de Charlottenburg-Wilmersdorf. Este tipo de bibliotecas no funciona únicamente como lugar de préstamo de libros: también ofrece espacios de lectura, formación, encuentro ciudadano, actividades culturales y participación comunitaria.
La jornada, realizada el 21 de mayo de 2026 bajo el título “Pensar, sentir y transformar desde la Psicología Comunitaria”, reunió cultura, integración, bienestar emocional y diálogo intercultural entre Berlín, América Latina, Europa y otras regiones del mundo.
Desde La Voz de Chile desde Berlín expresamos nuestro agradecimiento a Martha Ganter, directora de la biblioteca, por su apertura institucional y sensibilidad cultural, y a Annika Schenke, coordinadora y persona de contacto, por su acompañamiento y apoyo organizativo.
Experiencias que nacen desde la comunidad
Como ponente principal participó Diana Americano Guerrero, neuropsicóloga y psicóloga social mexicana. Su intervención aportó una mirada profesional y humana sobre la salud emocional, la diversidad, la experiencia latinoamericana y los desafíos de la integración en contextos interculturales.
También participó Itzel Leutmiyatz, neuropsicóloga y psicóloga social, quien contribuyó con una perspectiva orientada al acompañamiento humano, la convivencia y el fortalecimiento de los vínculos sociales.
La colaboración de Jimena Riffo Steinke, ciudadana alemana con raíces latinoamericanas, aportó sensibilidad intercultural, cercanía humana y apoyo organizativo a una actividad concebida para fortalecer la participación social y el sentido de comunidad.
Una ciudad universitaria abierta al mundo
La vida cultural de Berlín está estrechamente relacionada con sus universidades. No se trata de reunir nombres en una lista, sino de comprender cómo cada institución participa en la producción del conocimiento, el pensamiento crítico, las artes, la investigación y el debate público.
Humboldt-Universität zu Berlin · Universidad Humboldt de Berlín
Representa una de las tradiciones académicas más influyentes de la ciudad. Sus áreas de humanidades, historia, filosofía, ciencias sociales, estudios culturales y ciencias contribuyen al debate intelectual y a la comprensión de los grandes procesos históricos y contemporáneos.
Freie Universität Berlin · Universidad Libre de Berlín
Desarrolla una amplia actividad en ciencias sociales, humanidades, estudios regionales e investigación internacional. Su trabajo conecta a Berlín con América Latina, Europa, Asia, África y Medio Oriente mediante programas académicos, redes de investigación y cooperación universitaria.
Universität der Künste Berlin · Universidad de las Artes de Berlín
Forma artistas, músicos, diseñadores, intérpretes y creadores. Su presencia ayuda a explicar por qué Berlín mantiene una vida intensa en la música, el teatro, la danza, las artes visuales, el diseño y las nuevas expresiones contemporáneas.
Technische Universität Berlin · Universidad Técnica de Berlín
Relaciona ciencia, tecnología, arquitectura, diseño urbano e innovación. Su influencia también alcanza la cultura de la ciudad mediante proyectos sobre espacio público, patrimonio arquitectónico, transformación urbana y nuevas formas de vida metropolitana.
Charité – Universitätsmedizin Berlin · Hospital Universitario Charité
Integra medicina universitaria, investigación científica, formación clínica y salud pública. Su presencia recuerda que la cultura del bienestar también se construye desde la ciencia, la prevención, la ética del cuidado y la comprensión de la salud como responsabilidad colectiva.
Psychologische Hochschule Berlin · Universidad de Psicología de Berlín
Especializada en formación académica y desarrollo profesional en psicología, salud mental, psicología clínica y trabajo comunitario. En esta institución, Julian Hellebrand se desempeña como Referent für Strategische Entwicklung, es decir, responsable de Desarrollo Estratégico, un vínculo especialmente relevante para futuras cooperaciones entre universidad, psicología, integración social y proyectos internacionales.
El escenario cultural de una metrópoli viva
La Berliner Philharmonie, la Staatsoper Unter den Linden, la Deutsche Oper Berlin, el Berliner Ensemble, el Deutsches Theater y el Friedrichstadt-Palast forman parte de una ciudad donde la música, la ópera, el teatro político, la danza y el espectáculo dialogan con las expresiones independientes de Kreuzberg, Neukölln y otros barrios.
Junto a estas instituciones existen compañías independientes, talleres de danza, espacios experimentales, proyectos teatrales comunitarios, festivales de cine, encuentros literarios y escenarios creados por comunidades migrantes. La cultura latinoamericana, las expresiones rusoparlantes y las propuestas procedentes de Asia, África y Medio Oriente también forman parte de esta vida cultural diversa.
La cultura berlinesa también se produce fuera de los grandes edificios. En plazas, estaciones, parques y avenidas, músicos, bailarines, actores y artistas visuales transforman el espacio público en una plataforma de creación, convivencia y apropiación ciudadana. Frente a la Puerta de Brandeburgo, una interpretación musical puede reunir en pocos minutos a personas de América Latina, Europa, Asia, África y Medio Oriente sin necesidad de una lengua común: el ritmo, la voz y la presencia escénica construyen su propio lenguaje social.
Vínculos que fortalecen el encuentro
María T. Díaz Gómez, Schulpsychologin —psicóloga escolar— vinculada a la Senatsverwaltung für Bildung, Jugend und Familie, la Administración del Senado de Berlín para Educación, Juventud y Familia, y al SIBUZ para escuelas profesionales y centros de enseñanza secundaria superior. Su campo de trabajo conecta psicología escolar, inclusión, orientación educativa y acompañamiento psicosocial.
Jordi Pereiras Arisa, colega de María T. Díaz Gómez dentro del ámbito de la Administración del Senado de Berlín para Educación, Juventud y Familia, forma parte de una red profesional dedicada a la orientación, la integración y el fortalecimiento de las trayectorias educativas. Su incorporación amplía la dimensión institucional de una cooperación que vincula escuela, comunidad y bienestar.
Julian Hellebrand, Referent für Strategische Entwicklung —responsable de Desarrollo Estratégico— de la Psychologische Hochschule Berlin, representa un vínculo especialmente relevante entre universidad, investigación, formación profesional, salud mental y psicología comunitaria. Su labor estratégica permite proyectar cooperaciones académicas con impacto social e internacional.
Stefan Bley, concejal de distrito responsable de Escuelas, Deportes, Educación Superior, Cultura y Gestión de Instalaciones en Marzahn-Hellersdorf, ocupa una función pública que reúne áreas decisivas para el desarrollo comunitario. Su ámbito de responsabilidad articula infraestructura educativa, actividad deportiva, acceso cultural y administración de espacios públicos.
Sarah Ungelehrt, directora interina de la 39. Grundschule Marzahn-Hellersdorf (10G39), participa en un entorno escolar que atiende necesidades educativas diversas, incluidas aquellas que requieren apoyos especializados. Su función representa el vínculo concreto entre dirección escolar, inclusión, protección de la infancia y cooperación con redes externas.
Aleksandra Diuzheva, vicepresidenta de Con Salud y Educación 360 Más e.V., aporta una trayectoria internacional vinculada a cultura, educación, gestión institucional, teatro, museos y programas comunitarios.
Jorge Aurelio Riffo, fundador de Con Salud y Educación 360 Más e.V. e impulsor de la actividad, ha desarrollado una trayectoria social, educativa y comunitaria entre América Latina, México, Estados Unidos y Europa.
La actividad contó además con la colaboración institucional de 360 Global Alliance & Certification Group UG, dentro de sus líneas de certificación, cooperación internacional y fortalecimiento de proyectos educativos, culturales y comunitarios.
En tiempos marcados por la soledad, la fragmentación social y el debilitamiento de los vínculos comunitarios, este tipo de encuentros demuestra que la cultura también puede actuar como una herramienta de reparación humana.
Una cooperación que se extiende más allá de Berlín
La proyección cultural también alcanza otras ciudades alemanas. En Hamburgo, la Hamburger Kunsthalle constituye uno de los grandes museos públicos de arte del país, con colecciones y exposiciones que conectan patrimonio histórico, modernidad y creación contemporánea.
Mira Forte, portavoz de prensa y directora de Prensa y Relaciones Públicas, y Mareike Wacha, responsable de Prensa y Relaciones Públicas, desarrollan funciones esenciales de comunicación cultural: traducen el trabajo curatorial e institucional del museo hacia la ciudadanía, los medios y las audiencias internacionales. Su labor demuestra que la cultura necesita también periodismo especializado, mediación pública y comunicación editorial rigurosa.
En Núremberg, el contacto con María Pinto y un grupo de escritura de personas hispanohablantes abre una nueva vía para integrar literatura, memoria migrante y participación comunitaria. Estas redes permiten que voces procedentes de América Latina, España y otros territorios de habla hispana encuentren espacios de publicación, intercambio y reconocimiento dentro de Alemania.
Desde España, la colaboración del periodista y corresponsal Iván Muñoz Sánchez amplía la dimensión internacional del proyecto. Su trabajo periodístico incorpora análisis, crónica deportiva, observación social y una mirada europea que dialoga con lectores de distintos países.
Así, la cultura deja de ser una suma de instituciones aisladas. Se convierte en una red transnacional de universidades, escuelas, bibliotecas, museos, profesionales, periodistas, escritores y comunidades migrantes que conectan Berlín, Hamburgo, Núremberg, España, América Latina, Europa, Asia, África y Medio Oriente.
Una mirada desde Berlín hacia el mundo
Bibliotecas públicas en Berlín: la arquitectura democrática del conocimiento
En Berlín, una biblioteca pública puede ser simultáneamente una sala de lectura, un lugar de estudio, una puerta de acceso a internet, un punto de orientación para personas migrantes y un espacio de convivencia entre generaciones. Bajo la aparente normalidad de sus mesas, estanterías y salas silenciosas opera una de las infraestructuras más importantes de la ciudad contemporánea: una red pública de conocimiento, cultura e integración social que permite entrar sin explicar el origen, los ingresos, la nacionalidad o la posición social. En una metrópoli atravesada por la diversidad cultural, las desigualdades urbanas y una acelerada transformación tecnológica, las bibliotecas han dejado de ser simples depósitos de libros para convertirse en instituciones estratégicas de la democracia cotidiana.
La música andina: siglos de memoria que aún resuenan en América Latina
Mucho antes de la llegada de los conquistadores europeos, los pueblos de la cordillera ya utilizaban la música para relacionarse con la tierra, acompañar ceremonias, celebrar las cosechas y transmitir su memoria colectiva. Desde culturas anteriores al Imperio incaico hasta las comunidades actuales de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y el norte argentino, los sonidos de la quena, los sikus, las tarkas, los bombos y las flautas de caña han atravesado más de dos mil años de historia americana. No son solamente melodías antiguas: representan una forma de comprender el territorio, la comunidad y la continuidad de los pueblos andinos.
Cuando la música se convirtió en memoria: Chile entre el arte, la represión y el exilio
La cultura chilena encontró en la música, la poesía y el arte una forma de preservar la memoria colectiva frente a la censura, la persecución política y el exilio.
La historia de Chile demuestra que la cultura puede transformarse en uno de los espacios más profundos de resistencia cuando una sociedad enfrenta la violencia política y la pérdida de sus libertades. La música, la poesía, el teatro y las artes no solo acompañaron a distintas generaciones: también conservaron la memoria de un país marcado por la persecución, la prisión, la tortura y el exilio.
Frente al silencio impuesto, numerosos artistas transformaron sus obras en testimonios culturales. Sus canciones cruzaron fronteras, acompañaron a quienes tuvieron que abandonar el país y mantuvieron vivo el vínculo con una patria que continuaba existiendo en la memoria.
Cuando la música desafió al miedo: Los Prisioneros, la voz de una generación silenciada
Desde la censura y la represión de la dictadura, tres jóvenes de San Miguel transformaron el descontento social de una generación en canciones que continúan formando parte de la memoria de Chile.
Durante la década de 1980, Chile vivía bajo una dictadura marcada por la censura, el toque de queda, las protestas, las detenciones, la tortura, las ejecuciones y las desapariciones forzadas. El miedo formaba parte de la vida cotidiana, mientras miles de familias enfrentaban la represión, la pobreza y la incertidumbre.
En ese escenario surgieron Los Prisioneros. Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia convirtieron la frustración de los jóvenes chilenos en una música directa, crítica y profundamente conectada con la realidad social del país.
David abre una nueva etapa en la música chilena con «Odio que nos duela»

Tras casi tres años de silencio creativo, el joven cantautor chileno presenta una propuesta independiente construida desde la identidad artística, la producción propia y una renovada mirada al pop rock.
La música chilena continúa renovándose gracias al trabajo de una nueva generación de artistas que desarrolla sus proyectos desde la independencia creativa. En ese escenario, La Voz de Chile desde Berlín abre un espacio editorial destinado a difundir el trabajo de jóvenes creadores que comienzan a proyectar su música dentro y fuera de Chile.
El protagonista de esta primera entrega es el cantautor chileno David, quien presenta su nuevo sencillo «Odio que nos duela», una producción que marca el inicio de una etapa construida con una identidad artística más definida y un mayor control sobre cada parte del proceso creativo.
Durante casi tres años, el artista decidió detener sus lanzamientos públicos para concentrarse en perfeccionar su propuesta musical, aprender nuevas herramientas de producción y construir un proyecto coherente donde la composición, el sonido y la imagen formaran parte de un mismo lenguaje artístico.
Un regreso pensado desde la identidad
Después de su participación en The Voice Chile en 2022, David ingresó en una etapa de búsqueda personal y artística. En lugar de continuar publicando canciones sin una dirección clara, optó por hacer una pausa y reconstruir su propuesta desde la base.
El proceso estuvo marcado por la necesidad de comprender qué quería comunicar, qué sonido deseaba desarrollar y cómo quería presentarse frente al público. No se trataba solamente de volver con una canción, sino de regresar con un proyecto capaz de representarlo de manera auténtica.
«No quería volver solo con una canción. Quería volver con un proyecto que realmente me representara».
Una maqueta nacida en el teléfono
La primera versión de «Odio que nos duela» fue grabada de manera sencilla en su teléfono móvil. Aquella maqueta inicial contenía la emoción central del tema y se convirtió en el punto de partida de una producción más elaborada.
Más adelante, David trabajó junto al productor Mario Gómez, con quien desarrolló la estructura, el carácter y la dirección sonora de la canción. La grabación, mezcla y masterización estuvieron a cargo de Esteban Rojas.
Amar y comprender que es necesario partir
La canción aborda una contradicción emocional profundamente humana: continuar amando a una persona y, al mismo tiempo, comprender que permanecer juntos ya no es saludable.
Desde esa tensión, la letra explora el dolor de una separación que no nace de la ausencia de sentimientos, sino de la certeza de que la relación ha llegado a un punto donde continuar significa prolongar el sufrimiento.
«Odio que nos duela» habla de la dificultad de cerrar una historia cuando todavía existe amor, pero también de la valentía necesaria para reconocer que algunas relaciones deben terminar.
Una propuesta visual construida por el propio artista
David también asumió una participación directa en la identidad visual del proyecto. Diseñó el vestuario, seleccionó la locación de grabación y dirigió el concepto creativo que acompaña el lanzamiento.
El videoclip fue dirigido, filmado, editado y trabajado en color por Laura Rodríguez, quien trasladó la intensidad emocional de la canción a una propuesta visual íntima y coherente.
«Odio que nos duela» presenta la nueva etapa artística de David mediante una propuesta íntima, emocional y construida desde la independencia creativa.
Influencias y una nueva dirección musical
Entre sus influencias, David menciona a artistas como Cami, Aurora y Reik. De esas referencias recoge la fuerza interpretativa, la sensibilidad melódica y la capacidad de convertir experiencias personales en canciones de alcance colectivo.
El artista define esta nueva etapa con una frase breve y directa: «Intensidad emocional pura».
Créditos técnicos
Artista: David
Canción: «Odio que nos duela»
Producción musical: David y Mario Gómez
Grabación, mezcla y masterización: Esteban Rojas
Dirección, filmación, edición y color del videoclip: Laura Rodríguez
Concepto creativo, vestuario y locación: David
Una nueva voz que busca proyectarse desde Chile
Con este lanzamiento, David inicia una nueva etapa artística en la que asume un papel más activo en la construcción de su música y su imagen. Su regreso refleja también el camino de numerosos jóvenes músicos chilenos que desarrollan proyectos independientes con recursos limitados, pero con una clara voluntad creativa.
Desde Berlín, La Voz de Chile desde Berlín continuará abriendo espacios para presentar a la nueva generación de artistas chilenos, visibilizando sus historias, sus procesos creativos y su aporte a la cultura contemporánea.
Latinoamérica en el Compás de su Gente
Colombia: El Vallenato como memoria viva
El vallenato es mucho más que un ritmo; es la memoria viva del Caribe colombiano, donde el acordeón narra las penas y alegrías de una tierra que se niega a olvidar sus raíces. Entre Valledupar y la Sierra, este canto es la voz de un pueblo que transforma la nostalgia en poesía, recordándonos que, aunque las fronteras nos separen, la música nos mantiene irrevocablemente unidos a nuestra esencia. Porque cantar nuestra cultura es, hoy más que nunca, un acto de resistencia soberana.
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Ver video de vallenatoCali: La Salsa donde el Asfalto Baila
La ciudad que convirtió el ritmo en identidad
Si el vallenato guarda la memoria del campo colombiano, la salsa representa el pulso vibrante de la ciudad. En Cali, el ritmo no llega como una música extranjera ni como una moda pasajera: se transforma en lenguaje cotidiano, en gesto colectivo y en una manera de reconocer el mundo. La salsa entra por las calles, atraviesa los barrios y convierte el movimiento del cuerpo en una declaración de pertenencia.
En la capital del Valle del Cauca, bailar no es una actividad separada de la vida. Es una forma de caminar, de celebrar, de encontrarse y también de resistir. Los pasos veloces, la precisión de los pies y la energía de las parejas revelan una tradición construida durante décadas por comunidades populares, músicos, coleccionistas, bailarines y familias que hicieron del sonido afrocaribeño un territorio propio.
La salsa caleña posee una identidad inconfundible. Su velocidad, su elegancia y su capacidad de improvisación expresan el carácter de una ciudad que aprendió a transformar la dureza de la realidad en movimiento. En sus pistas de baile, el asfalto parece perder peso, porque cada giro desafía la gravedad y cada paso reconstruye, por unos minutos, una forma distinta de libertad.
Esta tradición nace del encuentro entre múltiples herencias: la raíz africana, los sonidos del Caribe, la cultura popular urbana y la creatividad del Valle del Cauca. Cali recibió discos, orquestas, voces y ritmos llegados desde Cuba, Puerto Rico, Nueva York y otras regiones de América Latina, pero no se limitó a imitarlos. Los hizo propios, aceleró los pasos, modificó la manera de bailar y convirtió la salsa en una expresión profundamente caleña.
Por eso, en Cali no se escucha simplemente salsa: se habita la salsa. Está presente en las escuelas de baile, en los clubes, en las fiestas de barrio, en las reuniones familiares y en la memoria de generaciones enteras. Es una cultura que une disciplina y alegría, técnica y espontaneidad, pasado y presente.
La salsa caleña también proyecta una imagen de Colombia hacia el mundo. No una imagen superficial ni turística, sino la de un pueblo capaz de convertir la diversidad en arte. Cada bailarín lleva consigo una historia; cada orquesta transmite una herencia; cada pista de baile se transforma en un escenario donde la identidad colombiana se expresa con fuerza, elegancia y orgullo.
Cali es, en ese sentido, una ciudad que no permite que la realidad la inmovilice. La enfrenta bailando. En sus calles, la salsa es memoria, resistencia, celebración y futuro. Es el ritmo donde el asfalto aprende a moverse y donde la cultura popular demuestra que también puede ser una forma soberana de belleza.
Investigación periodística
Jorge Aurelio Riffo
Venezuela: El Alma en las Cuerdas del Llano
La música llanera como voz soberana
La música llanera es el latido indomable de Venezuela, una estampa de libertad donde el arpa, el cuatro y las maracas narran la vastedad de una tierra que no conoce fronteras. Entre el horizonte infinito de las llanuras y la bravura de su gente, cada nota es un testimonio de identidad soberana frente a la adversidad. Porque Venezuela no es solo su historia, sino su capacidad inquebrantable de transformar el dolor en canto y la resistencia en una cultura que late, más fuerte que nunca, en el espíritu de su pueblo.
Investigación periodística
Jorge Aurelio Riffo
Buenos Aires: el Tango donde la Ciudad Recuerda
El abrazo que convirtió la nostalgia en identidad
El tango nació en los márgenes de Buenos Aires, entre puertos, conventillos, patios humildes y barrios donde se encontraron inmigrantes europeos, comunidades afroargentinas y trabajadores llegados desde distintos lugares del Río de la Plata. Allí, entre la nostalgia por la tierra abandonada y la incertidumbre de una vida nueva, la ciudad comenzó a transformar sus heridas en música.
El bandoneón se convirtió en la voz de quienes no siempre podían explicar con palabras lo que habían perdido. Sus notas hablaron de amores lejanos, despedidas, pobreza, orgullo y pertenencia. El tango no fue únicamente un baile: fue una manera de narrar la vida de quienes levantaron Buenos Aires con sus manos y aprendieron a sobrevivir entre la dureza de las calles y el recuerdo de otro lugar.
En el abrazo de la pareja, el movimiento parece contener una conversación silenciosa. Cada paso exige confianza, escucha y equilibrio. No existe el tango sin el otro: uno propone, el otro interpreta, y juntos construyen una memoria que avanza, retrocede y vuelve a comenzar.
Con el tiempo, aquella expresión nacida en los sectores populares cruzó fronteras y llegó a los grandes escenarios del mundo. Sin embargo, su fuerza continúa en los barrios, en los cafés antiguos, en las milongas y en la memoria de una ciudad que todavía se reconoce cuando suena un bandoneón.
Porque en Buenos Aires el tango no pertenece solamente al pasado. Sigue vivo cada vez que dos cuerpos se abrazan para bailar y la ciudad vuelve a recordar quién es.
Investigación periodística
Jorge Aurelio Riffo
